Acta Pediátrica Española

ISSN 2014-2986
Resultados de la búsqueda para: diabetes

Tamana SK, Ezeugwu V, Chikuma J, Lefebvre DL, Azad MB, Moraes TJ, et al. PLoS One. 2019; 14(4): e0213995.

Los niños comienzan cada vez antes a utilizar dispositivos basados en pantallas, y a pasar más tiempo delante de las mismas, lo cual se asocia con patrones de dieta insanos, una pobre calidad de sueño, un aumento del riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y una mayor frecuencia de obesidad, así como consecuencias negativas para la salud mental.
En este trabajo los autores examinan la asociación entre el tiempo que los preescolares están delante de una pantalla y las posibles alteraciones del comportamiento. El estudio se realizó analizando los datos del estudio CHILD (Canadian Healthy Infant Longitudinal Development), un ensayo de cohortes desde el nacimiento, observacional, inicialmente diseñado para examinar la interacción entre los genes y el ambiente sobre el desarrollo de asma y atopia. Se reclutaron mujeres embarazadas, mayores de 18 años, durante el segundo y tercer trimestre de su embarazo, entre 2009 y 2012 en 4 ciudades de Canadá (Edmonton, Toronto, Vancouver y Manitoba). Se incluyeron 3.455 díadas padres-niños. Los padres completaban cuestionarios sobre la familia y las características del niño (estatus socioeconómico, etnia, estado de nutrición de la madre y el niño, y estrés de la madre al inicio y durante el seguimiento). En las visitas clínicas de los 3 y los 5 años, las familias participantes completaban cuestionarios acerca del tiempo que los niños pasaban delante de las pantallas, la calidad del sueño y la actividad física. A los 5 años, los padres completaban cuestionarios para valorar el comportamiento de sus hijos (Child Behavior CheckList [CBCL], medida validada empíricamente de 99 ítems sobre problemas de comportamiento). De las 3.455 familias incluidas, a los 5 años completaron el CBCL 2.427 (70,2%).
El estudio fue aprobado por el Comité de Ética de la Universidad de Toronto y se recogió el consentimiento informado en todos los casos.
Los datos sobre potenciales covariantes asociadas con el tiempo que los niños pasaban delante de las pantallas o el comportamiento se recogieron de las historias del hospital (sexo, peso al nacer, edad gestacional, número de orden de nacimiento, diabetes gestacional, edad materna) o a través de cuestionarios estandarizados (duración y tipo de sueño, actividad física, estatus socioeconómico, estado marital, etnia, exposición al tabaco en convivientes, lactancia materna, depresión materna, interacción padre-niño y estrés de los padres en los 5 años de seguimiento).
El tiempo delante de las pantallas (TV/DVD, ordenadores, tabletas, móviles o videojuegos) se valoró a los 3 y 5 años. Se agruparon los participantes en 3 categorías: menos de 30 minutos al día, entre 30 minutos y 2 horas diarias, y más de 2 horas al día. El umbral más alto para el tiempo total de pantalla a la edad de 3 años estaba ajustado a 1 h/día, y a los 5 años a 2 h/día, basado en las guías canadienses.
Las puntuaciones más altas obtenidas en las encuestas específicas (CBCL) indican problemas mayores de comportamiento, tanto internos (ansiedad/depresión, abstinencia, somáticos, emocionalmente reactivos), como externos (inatención, agresividad) y totales (internos, externos, problemas de sueño y otros). El punto de corte (≥65) indica problemas de comportamiento clínicamente significativos.
Al analizar los datos del CBCL, se observaron problemas de comportamiento externo clínicamente significativo en el 1,2% de los niños (n= 28) y problemas de comportamiento interno en el 2,5% (n= 61). Menos del 1% de los niños (n= 18) tenían ambos problemas. Los niños tenían una puntuación media en el CBCL más alto (media de 40,6 ± 9,9) que las niñas (media de 38,7 ± 9) (p ≤0,001). No se encontraron diferencias respecto a los problemas de comportamiento interno cuando se evaluó por sexos.
En cuanto al tiempo que los niños pasaban delante de alguna pantalla, a los 5 años, el 13% (n= 317) estaban expuestos a más de 2 h/día, mientras que el 83% (n= 2.005) de los niños cumplieron con las pautas canadienses de tiempo de pantalla recomendadas de menos de 2 h/día. A los 3 años, el 58% de los niños (n= 1.415) cumplieron con las pautas canadienses de tiempo de pantalla recomendadas de menos de 1 h/día. No hubo diferencias significativas por sexos.
Los niños expuestos a más tiempo de pantalla a los 3 y 5 años mostraron una mayor morbilidad conductual a los 5 años, con una relación dosis-respuesta entre el tiempo de pantalla y los problemas de comportamiento. Los niños que pasaban delante de una pantalla más de 2 h/día obtuvieron puntuaciones más altas en los problemas de comportamiento externo (sobre todo de inatención) clínicamente relevante, comparados con los que pasaban menos de 30 minutos. No había ninguna asociación significativa entre el tiempo de pantalla y los problemas de comportamiento agresivo.
La asociación entre el tiempo de pantalla y la morbilidad del comportamiento fue mayor que cualquier otro factor de riesgo, incluida la duración de sueño, el estrés parental y los factores socioeconómicos. Realizar más de 2 horas de actividad física a la semana se relacionaba con una menor morbilidad de salud mental.
Una de las limitaciones de este estudio es que los datos, el tiempo de pantallas, dormir y la actividad física no se validaron con medidas objetivas, sino que se recogieron de la información facilitada por los padres. También era posible que los padres pudieran responder a los niños que mostraban más dificultades de comportamiento externo ofreciendo más tiempo de pantallas como una estrategia para tranquilizarlos.
Un tiempo de pantalla por encima del umbral de las 2 horas a los 5 años se asoció con un riesgo aumentado de morbilidad externa clínicamente relevante, y específicamente con problemas de inatención. La asociación entre el tiempo de pantalla y la morbilidad comportamental era mayor que cualquier otro factor de riesgo, como dormir, el estrés parental y los factores socioeconómicos. Los hallazgos de este estudio indican que la edad preescolar puede ser un periodo crítico en el que apoyar a los padres y a las familias acerca de limitar el tiempo de pantalla y favorecer la actividad física.
 
Lo que aporta este trabajo:
Las nuevas formas de comunicación y de ocio, basadas fundamentalmente en el uso de imágenes a través de dispositivos móviles u otro tipo de pantallas, ha cambiado de forma radical nuestra forma de vida e, indudablemente, la forma de entender el ocio. En el caso de los niños, ha significado una disminución de la forma de jugar y también de interactuar con el medio y con sus iguales. A pesar de que el tiempo transcurrido desde este cambio de paradigma todavía es escaso para poder valorar las consecuencias a largo plazo, se publican cada vez más estudios que señalan un aumento de la morbilidad, fundamentalmente en el ámbito del comportamiento, ya en edades tempranas. Como en otras esferas de la maduración del niño, las edades más tempranas son especialmente sensibles, lo que implica que debamos prestar especial atención a estos periodos. Este artículo no hace sino reforzar el papel de los pediatras para ofrecer recomendaciones a las familias sobre el tiempo adecuado de permanencia delante de una pantalla de los niños. En España las recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría son coincidentes con los de la Asociación Pediátrica de Canadá y de la Academia Americana de Pediatría, que recomiendan un máximo de 2 h/día en los niños de 5 años y de 1 h/día en los de 3 años.

M.J. Galiano Segovia

Pediatra. Centro de Salud María Montessori. Leganés (Madrid)

Cannanbis concentrate use in adolescents

Meier MH, Docherty M, Leischow SJ, Grimm KJ, Pardini D. Pediatrics. 2019; 144(3): e20190338.

Los concentrados de cannabis, compuestos por extractos de plantas que contienen altas concentraciones del tetrahidrocannabinol (THC), se han ido haciendo cada vez más populares entre los adultos de Estados Unidos. El presente estudio pretende conocer el uso de estas sustancias entre los adolescentes. Para ello, se reclutaron durante el año 2018 un total de 47.142 estudiantes de 8.º, 10.º y 12.º grado de 245 colegios de Arizona, pertenecientes a grupos raciales y étnicos diversos, con edades entre 14 y 19 años. Los participantes contestaron a una encuesta que contenía, entre otras, 4 preguntas relacionadas con el consumo de cannabis. Se les peguntaba si habían consumido marihuana, concentrado de cannabis u otras sustancias en alguna ocasión, y si lo habían hecho en el último mes. También se les preguntaba sobre el consumo de alcohol, tabaco, cigarrillos electrónicos y otras drogas, así como la edad de comienzo de su uso. Especial interés tenían las preguntas realizadas sobre los factores de riesgo personal, compañeros, familia, colegio y comunidad.
Se compararon 3 grupos (consumidores de concentrados cannabinoides, consumidores de cannabis no concentrado y no consumidores de cannabis), para comprobar si había distinciones en cuanto a factores sociodemográficos, uso de otras sustancias o factores de riesgo o de protección relacionados con el uso de drogas.
En los resultados destaca que el 33% de los adolescentes había consumido cannabis, y el 24% concentrados cannabinoides en alguna ocasión en su vida. Como era de esperar, la prevalencia de consumo se incrementaba con la edad, desde el 19,9% en los participantes de menor edad hasta el 46,6% en los mayores, variando el consumo de concentrados de cannabis en esos mismos grupos de edad del 14,7 al 32,9%. La mayoría (72%) de los adolescentes que habían consumido marihuana había utilizado también concentrados de cannabis en alguna ocasión.
En este estudio, la prevalencia de consumidores de cannabis era ligeramente superior en las chicas que en los chicos. El consumo también era superior en los adolescentes cuyos padres no habían completado los estudios de Educación Secundaria. En cuanto a la asociación con el consumo de otras drogas, los consumidores de concentrados de cannabis también utilizan cigarrillos electrónicos 24 veces más frecuentemente que los que no consumen cannabis, y habían iniciado el uso de sustancias antes de los 17 años. Además, es 13,86 veces más frecuente el consumo de alcohol antes de los 17 años en los adolescentes consumidores de cannabis que en los no consumidores.
Como señalan los autores de este artículo, los consumidores de concentrados de cannabis asocian más factores de riesgo, como son: no percibir los daños de la marihuana, tener amigos que también consumen, permisividad de los padres y disponibilidad de las drogas en sus entornos próximos. Además, estos adolescentes presentan menos factores de protección frente al consumo de drogas.
Comentario y situación en España
El consumo de cannabis se está incrementando de forma paralela a la disminución de la percepción del riesgo que supone para la salud. El THC es el principal constituyente psicoactivo del cannabis y tiene relación dosis-efecto en la adicción, la discapacidad cognitiva y las experiencias psicóticas. Se ha pasado de contenidos del 12% de THC de la marihuana a contenidos superiores al 39-69% o incluso más del 80%, según los medios utilizados para producir los concentrados de cannabis. El uso de estos concentrados incrementa enormemente los efectos adversos.
En España, según el Informe 2018 del Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones, el cannabis es la sustancia psicoactiva ilegal con mayor prevalencia entre los estudiantes de 14-18 años, y se indica que, en 2016, 3 de cada 10 (31,1%) habían consumido esta sustancia alguna vez en la vida. Durante los años 2004-2012 su consumo descendió. Sin embargo, desde 2014 se ha producido un cambio de tendencia (creciente). En cuanto a la edad, los jóvenes comienzan a consumir esta droga antes de cumplir los 15 años.
El porro o canuto es la forma más extendida (el 97,7% de los alumnos que han consumido cannabis en los últimos 30 días así lo han señalado), seguido del uso de pipas de agua, bongs, cachimbas o shishas, aunque mucho menos habitual (17%). El consumo de hachís (resina o chocolate) se encuentra menos extendido que la marihuana: una minoría (el 12,2% de los consumidores) señala que lo que ha fumado principalmente en los últimos 30 días ha sido hachís. El consumo por vía oral (pasteles, galletas...) o usando cigarrillos electrónicos es minoritario: tan sólo el 5,7 y el 1,8%, respectivamente, han utilizado estos métodos.
En España el consumo de cannabis se encuentra más extendido entre los varones (a diferencia de los datos reflejados de los adolescentes de Arizona), y se ha observado que en el grupo de 18 años ya son 1 de cada 2 los que lo han consumido en alguna ocasión (56,3%).
En cuanto a la hora de valorar estrategias para frenar el consumo de drogas, los expertos indican que los jóvenes, en general, conocen en parte los riesgos, pero les compensan los beneficios que consiguen, como son la evasión y la satisfacción inmediata. En cualquier caso, hay que asegurar que les llegue la información correcta de los riesgos tanto a corto como a largo plazo. La evidencia científica señala que se incrementa entre 3 y 5 veces el riesgo de sufrir brotes psicóticos o incluso esquizofrenia, especialmente al consumir cannabis de mayor concentración. En los estudios de neuroimagen de consumidores crónicos de cannabis se observa una disminución del tamaño de áreas del cerebro, como el hipocampo y el lóbulo frontal, con una mayor densidad de receptores cannabinoides, que conlleva la pérdida, por ejemplo, de la capacidad de reflexionar. Estos cambios estructurales en el cerebro no se observan en un consumo puntual, pero sí en los grandes consumidores, sobre todo cuando empiezan a consumir cannabis desde la adolescencia. La edad de inicio y la concentración del cannabis consumido son los principales predictores del daño cerebral.
Además de las consecuencias para la salud, el consumo de drogas afecta a otras esferas de la vida, ya que propicia la aparición de problemas judiciales o legales, el aumento del absentismo y el fracaso escolar y probables problemas delincuenciales para obtener las drogas. El porcentaje de repetidores de curso en consumidores de cannabis es del doble respecto a los que no consumen, así como los problemas de agresividad que desencadenan en el entorno familiar.
 
Lo que aporta este trabajo:
Los estudios a través de encuestas están sujetos a limitaciones, pero son herramientas útiles para conocer datos poblacionales. Los investigadores de este artículo aportan así información sobre el alcance del consumo de drogas entre los adolescentes del estado de Arizona, y reflejan unas tendencias que son comunes en otros países como España. Los resultados indican que las cifras del consumo de cannabis a estas edades son realmente alarmantes, especialmente el uso de concentrados cannabinoides y la asociación con el consumo de otras drogas.
Artículos como este deben impulsarnos a insistir en la población, especialmente a los adolescentes, sobre los riesgos reales del consumo de drogas. No se puede trivializar. El consumo de concentrados de cannabis se está convirtiendo en un problema de salud pública de una magnitud que todavía no ha alcanzado sus cotas máximas, ya que sigue aumentando. Los psiquiatras nos alertan de que las altas prevalencias del consumo de cannabis en los adolescentes están incrementando el número de jóvenes con depresión, psicosis y suicidios, así como el desarrollo de trastornos mentales crónicos en la edad adulta.

C. Esteve Cornejo

Pediatra. Clínica Universidad de Navarra. Madrid

Proudfoot NA, King-Dowling S, Cairney J, Bray SR, MacDonald MJ, Timmons BW. Pediatrics. 2019; 144(1): e201822242.
 
La prevención de la enfermedad cardiovascular (ECV) debería empezar en la infancia.
Hay abundante evidencia científica en población adulta que demuestra que la actividad física previene y enlentece la progresión de la ECV.
Los niños en edad escolar que son más activos tienen mejores indicadores de salud cardiovascular, como, por ejemplo, menor presión arterial (PA) en reposo, mejor estado de forma cardiovascular e índices más favorables de resistencia arterial. Estos hallazgos han propiciado que la Asociación Americana del Corazón (AHA) recomiende la actividad física como parte de la estrategia primaria en la prevención de la ECV. La actividad física puede retardar el declive en la salud cardiovascular, que comienza ya desde el nacimiento. Sin embargo, hay poca evidencia para apoyar esta recomendación en la infancia temprana (≤8 años).
El propósito del estudio Health Outcomes and Physical Activity in Preschoolers (HOPP), un ensayo observacional prospectivo, era determinar el efecto de la actividad física sobre los indicadores de salud cardiovascular durante la infancia temprana. En concreto, se valoró el efecto de la actividad física total y de la actividad física modera-intensa sobre el estado cardiovascular, la elasticidad arterial y la PA durante un periodo de 3 años. La hipótesis de trabajo era que los niños pequeños que realizan más actividad física y de mayor intensidad tienen mejores indicadores de salud cardiovascular.
Cada año, durante 3 años, los niños incluidos en la cohorte de estudio, completaban una serie de valoraciones distribuidas en 2 visitas separadas por 19 ± 14 días. En la primera visita se realizaba una antropometría y una valoración del estado de forma. Al final de la visita, al niño se le proporcionaba un monitor de actividad física (acelerómetro) para llevar durante 1 semana en la cadera derecha. Después del periodo de actividad monitorizada, el niño iba a la segunda visita, en la que se valoraba la elasticidad arterial en reposo y la PA. Los datos se recogieron entre agosto de 2010 y septiembre de 2014. En la visita inicial se obtenía el consentimiento informado por escrito de los representantes legales de los niños.
Se excluyeron del estudio los niños con cualquier patología o retraso en el desarrollo cognitivo. Completaron la visita inicial 418 niños; 42 participantes se perdieron durante el seguimiento.
La actividad física se midió mediante acelerómetros. Para valorar una perspectiva integral de la salud cardiovascular, se tuvieron en cuenta 3 indicadores relativos: a) indicador de estado de forma cardiovascular mediante prueba de esfuerzo (carrera en cinta) con medida de la recuperación de la frecuencia cardiaca; b) la elasticidad arterial mediante la velocidad de onda de pulso y el índice B de elasticidad de la arteria carótida, y c) PA sistólica medida en posición sentada.
La mayor duración de carrera en la cinta en los niños se correlacionó con la actividad física total y la actividad física modera-intensa, así como en el tiempo de recuperación de la frecuencia cardiaca basal. También se encontró una mejoría de la elasticidad arterial en función del ejercicio, pero sólo en la velocidad de onda de pulso. La actividad física moderada-intensa se asoció con una menor tasa de cambio en la PA sistólica sólo en las niñas. Los efectos eran independientes de la edad, la estatura o el índice de masa corporal.
Los autores concluyen que los niños que realizan mayor actividad física en edades tempranas tienen mejores índices de salud cardiovascular. A mayor intensidad de la actividad, menor rigidez en la pared arterial. Además, sugieren que la causa de esa mejoría puede estar mediada por una mejora de la función del sistema nervioso autónomo, al igual que ocurre en el sujeto adulto. La actividad física moderada-intensa también proporciona más beneficios (medidos como menor rigidez arterial).

Lo que aporta este trabajo:
Este estudio aporta evidencia de que la actividad física es beneficiosa para la salud cardiovascular, tanto en niños como en niñas, independientemente de la edad, la estatura o el índice de masa corporal, y rellena un importante agujero en la literatura, demostrando que los efectos protectores de la actividad física sobre la salud cardiovascular empiezan pronto en la infancia. Aunque los autores no especifican el tipo de actividad física que realizaron los participantes en el estudio, como pediatras hemos de reivindicar el papel que tiene el juego al aire libre –y las actividades lúdicas que comporta–, no sólo para la salud cardiovascular de nuestros niños, sino también para su desarrollo madurativo y emocional. Saltar a la comba, jugar en el patio al balón, montar en bicicleta o jugar al «pilla-pilla» no deben quedarse en el recuerdo de lo que eran las ocupaciones del tiempo libre de la generación de sus padres, sino que continúan siendo parte importante en la promoción de la salud de los niños, en especial de los más pequeños.
 
M.J. Galiano Segovia
Pediatra. Centro de Salud María Montessori. Leganés (Madrid)
 
 
 
 
 
Association of gluten intake during the first 5 years of life with incidence of celiac disease autoimmunity and celiac disease among children at increased risk
Andrén Aronsson C, Lee HS, Hård Af Segerstad EM, Uusitalo U, Yang J, Koletzko S, et al; TEDDY Study Group. JAMA. 2019;
322(6): 514-523 [DOI: 10.1001/jama.2019.10329] [PubMed PMID: 31408136; PubMed Central PMCID: PMC6692672].

Este artículo es fruto del seguimiento de la cohorte de niños que participaron en el estudio TEDDY (The Environmental Determinants of Diabetes in the Young). El estudio TEDDY consiste en el seguimiento desde el nacimiento hasta los 15 años de una cohorte de niños con riesgo genético de padecer enfermedad celiaca y diabetes mellitus, procedentes de 6 centros situados en Finlandia, Alemania, Suecia y Estados Unidos, con el fin de determinar el riesgo de aparición a lo largo del seguimiento de diabetes mellitus o enfermedad celiaca, en función de variables relacionadas con la dieta. En este caso, se investigó el riesgo de aparición de anticuerpos de celiaquía y de enfermedad celiaca en los 5 primeros años, en función de la cantidad de gluten consumida.
Los niños se incluyeron en el estudio al nacimiento (periodo de reclutamiento entre 2004 y 2010), y la determinación de riesgo genético se realizó mediante el estudio de los genotipos de HLA.
Se incluyeron 8.676 recién nacidos portadores de algunos de los genotipos HLA asociados a la enfermedad celiaca y diabetes mellitus. Para la determinación de la autoinmunidad se midieron los anticuerpos antitransglutaminasa anualmente desde los 2 años.
La ingesta de gluten se estimó a partir de un registro de ingesta de 3 días, que se recogió a los 6, 9 y 12 meses, y cada 2 años hasta llegar a los 5.
El objetivo primario fue una autoinmunidad positiva, definida como aumento en los niveles de antitransglutaminasa en suero en 2 determinaciones consecutivas. El objetivo secundario fue la confirmación de enfermedad celiaca mediante biopsia intestinal o niveles de autoanticuerpos persistentemente elevados.
Pudieron evaluarse 6.605 pacientes (un 49% eran niñas, con una media de edad durante el seguimiento de 9 años [rango intercuartil: 8-10]). Desarrollaron anticuerpos positivos 1.216 (18%) y se confirmó la enfermedad celiaca en 447 (7%). El pico de mayor incidencia se encontró entre los 2 y los 3 años. El riesgo era mayor en los niños homocigotos para HLA DR3-DQ2. La ingestión de gluten se asoció de forma significativa con el riesgo de autoinmunidad positiva por cada aumento en 1 g en el consumo de gluten (Hazard ratio [HR]= 1,30; intervalo de confianza [IC] del 95%: 1,22-1,38); el riesgo absoluto a los 3 años si se consumía la cantidad de referencia de gluten era del 28,1%, pero si se consumía más de 1 g al día por encima del consumo de referencia, el riesgo absoluto ascendía al 34,2% (valor de la diferencia del 6,1%; IC del 95%: 4,5-7,7). Lo mismo ocurría respecto al riesgo de enfermedad celiaca: por cada gramo de aumento en el consumo de gluten aumenta el riesgo (HR= 1,50; IC del 95%: 1,35-1,65), un 20,7% de riesgo con el consumo basal, un 27,9% si el consumo era mayor de 1 g al día de gluten respecto al basal (diferencia de +7,2%; IC del 95%: 6,1-8,3).
Los autores concluyen que el consumo de altas cantidades de gluten en los primeros 5 años de vida en los niños con un riesgo genético aumentado se asocia a un riesgo mayor de desarrollar anticuerpos o enfermedad celiaca.
 
Lo que aporta este trabajo:
Nos quedan por conocer muchas cuestiones sobre la enfermedad celiaca y, por tanto, nos falta mucho para establecer recomendaciones consistentes de consumo de gluten para la población general: ¿cuándo debe incluirse en la dieta del niño?, ¿en qué cantidades? La incertidumbre es todavía mayor para las recomendaciones en familiares de primer grado de niños diagnosticados de enfermedad celiaca o diabetes mellitus. Quizá resultados como los de este estudio nos permitan aportar algún consejo para ellos, basado en datos científicos. Por ejemplo, restringir la cantidad de gluten en los primeros 5 años, en especial en los niños con mayor riesgo genético. Es cierto que los estudios longitudinales son laboriosos y costosos pero, sin duda, proporcionan una información relevante y permiten establecer hipótesis sólidas que deberán evaluarse con los estudios de intervención pertinentes.
 
J.M. Moreno Villares
Departamento de Pediatría. Clínica Universidad de Navarra. Madrid

La Comisión Europea ha concedido una ampliación de la indicación a Fiasp® (insulina asparta de acción más rápida de Novo Nordisk), aprobándola para el tratamiento de la diabetes en adolescentes y niños (de 1 año o más). Esto complementa la indicación anterior, que solo cubría a los adultos.

Para esta población pediátrica es recomendable que Fiasp® se administre antes de las comidas (de 0 a 2 minutos antes del comienzo de la ingesta). Sin embargo, Fiasp® también puede administrarse hasta 20 minutos después del comienzo de la ingesta en aquellas ocasiones en las que el paciente no sepa con seguridad a qué hora va a comer. Se aconseja realizar un estrecho seguimiento de los niveles de azúcar en sangre cuando se administre Fiasp® después de la cena para evitar la hipoglucemia (bajos niveles de azúcar en sangre) nocturna.

Acerca de Fiasp®
Fiasp® es la única insulina aprobada, de nueva generación, de acción más rápida asociada a las comidas. Fiasp® es una formulación innovadora de insulina asparta a la cual se han añadido dos nuevos excipientes: Vitamina B3 (niacinamide) para garantizar una absorción más rápida y un aminoácido natural (L-Arginine) para la estabilidad. El resultado es una insulina asociada a las comidas que imita mejor la respuesta fisiológica natural de la insulina de una persona sin diabetes tras una comida, en comparación con la insulina asparta convencional.

Fiasp® está indicada para el tratamiento de diabetes mellitus en adultos, adolescentes y niños de un año o más.

Publicado en Noticias
Muth ND, Dietz WH, Magge SN, Johnson RK
Pediatrics. 2019; 134: e20190282
 
Resumen
El consumo excesivo de azúcares añadidos, especialmente el de las bebidas azucaradas, contribuye a la alta prevalencia de obesidad en la infancia y la adolescencia. También aumenta el riesgo de caries dental, enfermedad cardiovascular, hipertensión, dislipemia, resistencia a la insulina, diabetes mellitus tipo 2 e hígado graso.
 La Organización Mundial de la Salud recomienda limitar la ingesta de azúcares añadidos a menos del 10% del total de calorías –aunque sería deseable que fuera menor del 5%– para aumentar los beneficios en la salud. Pero los azúcares añadidos todavía representan en los niños norteamericanos un 17% del total de sus calorías, la mitad de las mismas procedentes de bebidas azucaradas. Los azúcares añadidos no incluyen la fructosa y la lactosa, que se encuentran de forma natural en frutas, verduras y leche sin azúcar. La Academia Americana del Corazón recomienda que los azúcares añadidos no deberían incluirse en la dieta habitual de niños menores de 2 años.
 Por tanto, parece necesario implementar estrategias políticas para reducir el consumo de bebidas azucaradas en niños y adolescentes.
 Los pediatras desempeñan un papel muy importante en la identificación temprana, la prevención y el tratamiento de la obesidad. Pero son necesarios cambios en la política pública de salud para mejorar la nutrición infantil reduciendo el consumo de bebidas azucaradas. El pediatra de cabecera puede contribuir a implementar estas medidas.
 
Recomendaciones de política de salud pública
Aumentar el precio de las bebidas azucaradas mediante la imposición de impuestos a la producción y la distribución. Este aumento de impuestos se debe acompañar de una amplia campaña de educación para ayudar a las partes interesadas a entender los riesgos de su consumo, así como la justificación y los beneficios del impuesto. Esos ingresos por impuestos deben asignarse, al menos en parte, a la reducción de las diferencias socioeconómicas y en el acceso a la salud. 
Estas medidas se han demostrado eficaces, ya que han conseguido reducir las ventas de bebidas azucaradas en alrededor de un 10%.
Apoyar los esfuerzos para disminuir la publicidad de bebidas azucaradas destinada a niños y adolescentes.
Aunque las empresas están protegidas por los derechos comerciales de libre comercio, se podría eliminar el subsidio publicitario para los alimentos y bebidas nutricionalmente pobres que se comercializan para los niños.
También se debería prohibir la venta y evitar la publicidad tanto en autobuses como alrededor de las zonas escolares, así como el patrocinio de bebidas azucaradas en eventos deportivos para jóvenes.
Garantizar el acceso a alimentos y bebidas saludables y de-salentar el consumo de bebidas azucaradas en todos los programas de nutrición que ofrece el gobierno para ayudar a familias de bajos ingresos.
Se ha demostrado que dar 30 céntimos por cada dólar que se gasta en fruta y verdura aumenta la compra de estos alimentos un 26%. La educación debería extenderse además resaltando los beneficios de consumir frutas y verduras y los riesgos para la salud de las bebidas azucaradas y los azúcares añadidos.
Los niños, los adolescentes y sus familias deberían tener acceso a una información nutricional creíble, incluidas las etiquetas de nutrición, los menús de restaurantes, los anuncios, etc.
No está claro que las etiquetas nutricionales ayuden a mejorar la salud, pero el consumidor que lee las etiquetas tiende a hacer elecciones más saludables.
Se deberían adaptar y seguir políticas que propiciaran que las bebidas saludables fueran la elección por defecto. Por ejemplo, servir agua o leche como bebida por defecto en los menús infantiles. Si la opción más saludable resulta la más fácil de escoger (o por defecto), esta será la más probable.
Los hospitales deberían servir como modelo de implementación de políticas para limitar o desincentivar la compra de bebida azucaradas.
Habría que aumentar la concienciación pública sobre la contribución de las bebidas azucaradas a la obesidad y, por tanto, cambiar las normas sociales respecto a las bebidas azucaradas.
El consumo de azúcares añadidos supone un porcentaje alto de las calorías en las dietas habituales de niños y adolescentes, lo que contribuye a aumentar la incidencia de enfermedades crónicas y, sobre todo, la obesidad.
Es labor de todos intentar disminuir el consumo de azúcares añadidos, pero para ello es necesario que los gobiernos colaboren mucho más en la adopción de medidas de salud pública, concienciando a la población con campañas de educación. También los pediatras, desde sus consultas, pueden contribuir informando a las familias; asimismo, se puede contribuir a través de la participación en los consejos escolares, de salud, las juntas, los comités de hospitales, etc., a mejorar la alimentación de niños y adolescentes. 
 
Lo que aporta este estudio:
Frente a la realidad del aumento en la ganancia de peso de la población infantojuvenil, las medidas de consejo e intervención nutricional desde las consultas de pediatría o desde los centros escolares no son suficientes. Se necesitan políticas de salud pública que incluyan un gravamen sobre las bebidas azucaradas (en España esta medida está implementada en Cataluña desde 2017), y una regulación estricta en la publicidad dirigida a niños y adolescentes, pero en la que también deben estar involucrados los pediatras, en especial en el ámbito de la atención primaria, no sólo en el aspecto asistencial, sino mediante su participación en las estructuras administrativas locales y autonómicas.
 
M.J. Galiano Segovia
Centro de Salud María Montessori. Leganés (Madrid)
 
 
 
White MP, Alcock I, Grellier J, Wheeler BW, Hartig T, Warber SL, et al.
Scientific Reports. 2019; 9: 7.730.
 
Resumen
Cada vez hay más datos de estudios epidemiológicos que sugieren que, a mayor contacto con la naturaleza (parques, bosques o playas), mejor es el estado de salud y el bienestar, al menos en poblaciones favorecidas, mayoritariamente urbanas. Vivir en una zona urbana más verde se asocia con una menor probabilidad de padecer enfermedad cardiovascular, obesidad, diabetes mellitus y enfermedad mental, entre otras afecciones, en población adulta, y con un menor riesgo de sufrir obesidad y miopía en niños. La mayoría de datos se obtienen de forma indirecta, a través del conocimiento de su lugar de residencia, pero no se correlaciona necesariamente con la cantidad de contacto «directo», es decir, el tiempo que realmente se pasa en ambientes naturales.
En este estudio los autores han diseñado un modelo para medir el tiempo real de contacto con un ambiente natural por semana y correlacionarlo con variables de salud bien conocidas. Como se trataba de una muestra nacional representativa, les permitió estratificar por variables socioeconómicas que podían condicionar los resultados. El estudio se realizó en Reino Unido y comprendía una muestra de 4.000 personas por semana, procedentes de las encuestas de los años 2014-2016 del programa «Monitor of Engagement with the Natural Environment» (MENE). La muestra final evaluada estaba constituida por 20.654 adultos. Tanto la valoración del estado de salud como del bienestar se realizaron mediante autodeclaración. La duración del contacto con el medio natural se obtuvo multiplicando el número de visitas semanales por la duración de una de las visitas escogidas aleatoriamente en esa semana. Con estos datos la duración se estratificó en 7 categorías (entre 0 y ≥300 min).
 
Comentario
Los autores encontraron una asociación significativa entre los sujetos que señalaron que su estado de salud era bueno y el bienestar elevado con haber estado en contacto con la naturaleza ≥60 minutos/semana; esta significación se mantuvo después de corregir por las variables socioeconómicas sólo para el grupo que estuvo al aire libre ≥120 minutos/semana, sin encontrar una mejoría mayor con duraciones más prolongadas.
Por debajo de 120 minutos de visita semanal a ambientes naturales no se encontró ninguna diferencia al comparar con el grupo que no tenía ningún contacto, como si 120 minutos fuera un umbral a partir del cual se obtienen beneficios para la salud.
Entre las posibles explicaciones que los autores encuentran puede estar el hecho de que permanecer más tiempo en contacto con la naturaleza sea un marcador indirecto de actividad física. Señalan también que no importa el modo en que se llegue al umbral de 120 minutos para conseguir el beneficio (p. ej., largos paseos 1 o 2 veces a la semana frente a paseos diarios de corta duración).
Es cierto que el estudio tiene limitaciones, incluida la falta de evaluación de la «calidad» de la exposición; sin embargo, los hallazgos van en la línea de lo obtenido en los estudios epidemiológicos en que se estimaba de una forma indirecta las salidas al aire libre. Los autores sugieren en sus conclusiones que pasar ≥120 minutos a la semana en ambientes naturales puede representar un «umbral» importante para la salud y el bienestar en la población adulta inglesa.
 
Lo que aporta este artículo:
A veces nos cuesta aceptar lo que parece de sentido común: vivir más en contacto con la naturaleza nos hace estar más sanos y sentirnos mejor. En una época en que parece que todo debe ser mensurable para ser creído y, por tanto, aceptado, sean bienvenidos estudios como el comentado para reforzar las ideas que proporcionan el sentido común y la observación. Como en muchas otras estrategias encaminadas a hacer que la población siga unos hábitos de vida saludables, la pregunta es cómo se lo transmitimos a los ciudadanos y, especialmente, cómo hacemos que nuestros niños y nuestros jóvenes aprecien que vivir más en contacto con la naturaleza no sólo consigue que se encuentren mejor hoy, sino que también tengan una vida más saludable y, ¿por qué no?, quizá más feliz.
 
J.M. Moreno Villares
Clínica Universidad de Navarra. Madrid

En las últimas décadas se han publicado numerosos estudios observacionales en los que se muestra la relación que existe entre la desincronización de los patrones alimentarios y de sueño con el riesgo de padecer enfermedades metabólicas, en especial con la obesidad y la diabetes mellitus tipo 2. Los estudios realizados en niños son poco frecuentes. En esta revisión se comentan las bases de los mecanismos que regulan los ritmos circadianos en relación con la nutrición y las consecuencias de su alteración.


Dos estudios recientes muestran que los lactantes que hacen un mayor número de tomas durante la noche tienen un riesgo de tener un mayor índice de masa corporal durante la infancia. No se dispone de estudios en otros grupos de edad, excepto para la omisión del desayuno (asociada a un riesgo aumentado de padecer exceso de peso).


A pesar de la escasa evidencia científica disponible, parece razonable adecuar el patrón de alimentación (frecuencia de comidas, tipo de alimentos) a las necesidades variables a lo largo del día. Estas medidas pueden contribuir a mejorar el estilo de vida y a prevenir la enfermedad cardiovascular.

Publicado en Nutrición infantil
 
Marzuillo P, Guarino S, Furlan D, Pecoraro A, Pedulla M, Miraglia del Giudice E, et al.
Eur J Pediatr. 2018; 177: 1.573-1.578.
 
 
Resumen
La tira de orina es un test muy sensible, cuyos resultados podrían conducir a investigaciones innecesarias y que consumen tiempo. El método de recogida de orina afecta significativamente a las tasas de contaminación; lo más frecuente es recogerla mediante bolsa*.
Es intuitivo –y está ampliamente aceptado en la práctica clínica– que limpiar el área genital es fundamental para obtener un resultado más preciso en la tira de orina.
El objetivo de este estudio era evaluar, en niños con y sin control de esfínteres, el impacto de limpiar el área genital con agua del grifo sobre la reducción de la tasa de falsos positivos en la tira de orina, así como evaluar los factores que podrían estar asociados a los falsos positivos encontrados.
Se incluyeron, prospectiva y consecutivamente, todos los pacientes atendidos en la consulta de nefrourología desde febrero de 2017 hasta enero de 2018 (el consentimiento informado se obtuvo antes de cualquier procedimiento). 
Se excluyeron del estudio los pacientes con vulvovaginitis o balanitis, síndrome nefrótico reincidente u orinas rojas, así como los pacientes con nitritos positivos y los que no aceptaron participar.
A todos los pacientes se les recogía una muestra de orina (sin limpiar el área genital), con bolsa (que se cambiaba cada 20 min) si no controlaban esfínteres, o a mitad de chorro si los controlaban. Si en la tira el resultado era positivo para leucocitos, hematíes o proteínas, se recogía una segunda muestra, pero después de limpiar a fondo el área genital con agua del grifo (y se repetía en cada cambio de bolsa cada 20 min), hasta obtener la orina.
La tira de orina se consideraba un falso positivo si se normalizaba en la muestra recogida tras limpiar el área genital.
En el tiempo del estudio se valoraron 660 niños como posibles candidatos. Se excluyeron 48 (19 por negación de los padres, y 29 por no cumplir criterios de inclusión). La media de edad era 6,2 ± 4,7 años.
De los 612 pacientes incluidos en el estudio, 258 (42,16%) eran de sexo femenino y 192 (31,3%) no tenían control de esfínteres. Ningún paciente masculino estaba circuncidado. De los 354 niños, 50 (14,1%) tenían fimosis. El 3,8% de las niñas presentaba sinequias de labios menores.
La media de tiempo para obtener la primera muestra de orina fue de 33,1 ± 23,1 minutos, frente a 57,9 ± 29,7 minutos para la segunda muestra (p <0,0001).
De los 612 pacientes, en 236 la tira de orina fue positiva para leucocitos, proteínas y hematíes, de forma aislada o combinada. En 80 pacientes, la tira siguió siendo positiva tras limpiar los genitales con agua del grifo. En los 156 restantes, el resultado se normalizó tras la limpieza de los genitales.
Todos los hallazgos negativos en la tira de orina eran confirmados por urianálisis microscópico y automatizado.
Tener fimosis o el sexo femenino son factores que conllevan un aumento significativo del riesgo relativo para obtener un falso positivo. Estos hallazgos se confirmaron al examinar por separado la población con y sin control de esfínteres 
Llama la atención que más del 25% de las tiras de orina antes de la limpieza eran falsamente positivas.
  
Comentario
En este estudio no se evalúa la habilidad de la tira de orina para detectar o no anormalidades. Ninguna prueba rápida de orina es lo suficientemente sensible como para identificar a todos los niños con ITU sin necesidad de urocultivo; de hecho, los test rápidos son negativos en alrededor del 10% de los niños con ITU; por tanto, ante la sospecha de esta infección, se debería hacer siempre un urocultivo.
En conclusión, en ambos pacientes, con y sin pañal, la limpieza del área del pañal con agua del grifo podría ser capaz de reducir una cuarta parte de tasa de falsos positivos en la tira de orina, lo que evitaría pruebas innecesarias posteriores y un ahorro de tiempo. 
 
Lo que aporta este estudio
En la valoración del lactante con fiebre el cribado de la infección de orina es importante. La técnica de recogida de orina es clave para obtener un resultado válido, tanto en las pruebas indirectas (tira de orina) como en el urocultivo. Aunque en el estudio comentado la media de edad de la población era de 6 años y en el análisis no se mostraron datos detallados sobre los resultados en el caso de lactantes, los resultados apuntan a que una preparación cuidadosa redunda en un beneficio para el niño, pero también en un menor consumo de recursos (repetición de pruebas, tratamientos innecesarios, etc.). Serviría bien la frase del poeta Antonio Machado: «Despacito y buen letra, el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas».

 

M.J. Galiano Segovia
Pediatra. Centro de Salud María Montessori. Leganés (Madrid)
 

Antibiotic and acid-suppression medications during early childhood are associated with obesity

Stark CM, Susi A, Emerick J, Nylund CM.
Gut. 2018; 0: 1-8 [DOI: 10.1136/gutjnl-2017-314971] [Epub ahead of print]
 
Resumen
La obesidad se ha convertido en un problema de salud pública en muchos países del mundo, y se asocia a otras enfermedades, como la hipertensión arterial, la diabetes mellitus y la hiperlipidemia, que están afectando cada vez más a la población infantojuvenil.
La etiología de la obesidad es multifactorial, no sólo el efecto de una alimentación inadecuada o de una reducida actividad física. Es importante detectar otros factores de riesgo sobre los que se pueda actuar. De esta manera se podrán diseñar nuevas estrategias de salud pública para prevenir o combatir la obesidad. 
Se sabe que la microbiota intestinal es muy amplia y que su correcto equilibrio está implicado en el mantenimiento de la salud. Diversas circunstancias, tanto prenatales perinatales como posnatales, influyen en la colonización de la microbiota. Una vez establecida es bastante estable, pero hay factores que la perturban de forma aguda o crónica. Algunos tratamientos (antibióticos o antiácidos) y ciertos fármacos que se utilizan con mucha frecuencia en los niños pueden afectar a la microbiota intestinal, causando daños que pueden llegar a persistir indefinidamente. La temprana exposición a estos tratamientos puede favorecer el desarrollo de obesidad.
Los investigadores de este artículo plantean concretamente la hipótesis de una posible asociación entre la prescripción de antibióticos y/o antiácidos durante los 2 primeros años de vida y el diagnóstico de obesidad en la infancia. 
Se analizó de forma retrospectiva una población de recién nacidos entre octubre de 2006 y septiembre de 2013 beneficiarios del sistema TRICARE para miembros y familiares del Departamento de Defensa de Estados Unidos. Se definieron como «expuestos» los que hubieran recibido algún tratamiento antibiótico, antagonista H2 o inhibidores de la bomba de protones (IBP) en los primeros 2 años de vida. Se valoró la aparición de obesidad mediante el análisis de regresión de riesgos proporcionales de Cox.
Cumplían los criterios de inclusión 333.353 niños, de los que 241.502 (72,4%) habían recibido tratamiento antibiótico, 34.488 (11,8%) un antagonista H2 y 11.089 (3,3%) un IBP. Se excluyeron los niños prematuros o los que hubieran requerido una hospitalización superior a 7 días durante el periodo neonatal, ya que su estancia hospitalaria podría haber afectado a la composición de su microbiota intestinal. Se excluyeron también los niños a quienes no se pudo hacer un seguimiento después de los 2 años o en los que no se había registrado el peso y/o la talla durante el periodo de estudio. Se consideró la presencia de obesidad a partir de un índice de masa corporal igual o superior al percentil 95 para la edad y el sexo. En el estudio, 44.993 (14,1%) niños desarrollaron obesidad; por otro lado, 9.268 (11%) obesos no habían estado expuestos a ninguno de los fármacos del estudio.
Tras el estudio estadístico, se concluyó que la administración de antibióticos se asocia con la obesidad (Hazard ratio= 1,26; intervalo de confianza del 95%: 1,3-1,28). Esta asociación persiste independientemente de la clase de antibióticos utilizada y se refuerza con cada clase adicional de antibiótico que se utilice. Los antagonistas H2 y los IBP también se asocian con la obesidad, relación que se incrementa por cada 30 días de tratamiento recibido; asimismo, el riesgo aumenta proporcionalmente con cada exposición a uno de estos grupos farmacológicos.
Como conclusión, en este trabajo se indica que la exposición a antibióticos, antiácidos y a la combinación de estos fármacos en los 2 primeros años de vida se asocia con el diagnóstico de obesidad en la infancia. 
 
Comentario
Este artículo nos plantea una reflexión para nuestra práctica diaria. Aunque se trata de un análisis retrospectivo, tiene la fuerza de contar con una cohorte muy numerosa de niños. 
Existen otros estudios que relacionan el uso de antibióticos y el desarrollo de obesidad, pero éste es el que cuenta con una muestra de población más numerosa. Además, es el primer estudio que evalúa específicamente la relación entre los tratamientos antiácidos y la obesidad en los niños. 
 
Lo que aporta este estudio
Es importante que desde nuestras consultas de pediatría y en la atención de los servicios de urgencias seamos prudentes a la hora de prescribir determinados fármacos. No podemos olvidar que la mayoría de las infecciones en los primeros años de vida suelen ser de etiología vírica, por lo que no está indicada la prescripción de antibióticos. Aparte del uso racional de los antibióticos para evitar resistencias, debemos tener en cuenta el riesgo de que estos fármacos puedan ocasionar efectos colaterales, como favorecer el desarrollo de obesidad infantil. Y lo mismo sucede con los antiácidos.
A la hora de recetar debemos recordar el axioma hipocrático primum non nocere («lo primero no hacer daño») y valorar los riesgos/beneficios de los tratamientos. La presión asistencial o las exigencias de los padres de nuestros pacientes no nos pueden incitar a prescribir tratamientos innecesarios.
 
C. Esteve Cornejo
Pediatra. Cínica Universidad de Navarra. Madrid

La dificultad respiratoria aguda en pacientes con fibrosis quística puede deberse a causas metabólicas. La alteración del metabolismo hidrocarbonado es una complicación frecuente en estos pacientes. La diabetes relacionada con la fibrosis quística se debe a una disminución en la secreción de insulina secundaria a la insuficiencia pancreática como causa primaria; sin embargo, el tratamiento glucocorticoideo y otros factores (desnutrición, disfunción hepática, infecciones, etc.) pueden intervenir creando resistencia a la insulina. Es imprescindible establecer un control glucémico en las exacerbaciones respiratorias y en pacientes tratados con fármacos hiperglucemiantes como, por ejemplo, los glucocorticoides orales en la aspergilosis broncopulmonar alérgica.

Publicado en Notas clínicas
 
Yogman M, Garner A, Hutchinson J, et al; AAP Committee on Psychosocial Aspects  of Child and Familiy Healh, AAP Council on Communications and Media.
Pediatrics. 2018; 142(3): e20182058.
 
 
Resumen
Durante la infancia, los niños deben ir adquiriendo una amplia variedad de habilidades para alcanzar un adecuado desarrollo psicomotor y aprender a manejarse en situaciones muy variadas de la vida. Los estudios demuestran que los juegos con los padres y compañeros son una oportunidad única para desarrollar el lenguaje y el autocontrol, aprender habilidades sociales y desarrollar las funciones cerebrales ejecutivas. Cuando los padres juegan con los hijos, ambos disfrutan y se facilita la comunicación y la relación entre ellos.
 
Algunas pinceladas sobre el juego y el desarrollo de los niños
El juego no es algo frívolo, no es sólo pasarlo bien. Se ha demostrado que mejora la estructura y las funciones cerebrales y promueve habilidades que permiten perseguir metas y evitar distracciones. Con el juego se asumen riesgos, se experimenta y se prueban límites. Los juegos exigen prestar atención, escuchar las órdenes y respetar las reglas. Se aprende a perder y a ganar, resolviendo las disputas de forma pacífica. Todas esas habilidades van a resultar de gran utilidad también para mejorar el rendimiento en clase.
 
Desde que en 2007 la Academia Americana de Pediatría (AAP) divulgó la importancia del juego para el desarrollo del niño, se han llevado a cabo nuevos estudios que lo avalan. El presente artículo aporta una información de gran interés para revalorizar los beneficios que tiene el juego. 
 
Aunque el juego no es fácil de definir, podemos considerar que es motivante, divertido y retador, y permite realizar descubrimientos. Con la intención de mejorar los resultados académicos, a veces se preparan los planes de estudio para niños preescolares con un exceso de componentes didácticos, a expensas de disminuir el tiempo dedicado al juego. No podemos olvidar que los niños que se aburren no suelen aprender bien.
 
El juego sirve para adquirir habilidades imprescindibles en nuestra sociedad actual, como son la capacidad de resolver problemas, la colaboración y el trabajo en equipo. La nueva economía requiere más innovación y menos imitación, más creatividad y menos conformismo. Los estudios demuestran que los niños aprenden más cuando se les permite tener iniciativa y participar de forma activa. Se necesita que los métodos de aprendizaje no se basen sólo en la memorización, sino también en la innovación, la creatividad y la comunicación. 
 
El juego debe ser reconocido como un complemento del aprendizaje académico y no como una pérdida de tiempo. El juego es parte de nuestra herencia a través de las generaciones. La acumulación de nuevos conocimientos se construye sobre aprendizajes previos. Hay habilidades que un niño por sí mismo no desarrollaría, pero puede hacerlo si se le presta una mínima ayuda, y el juego supone una ocasión estupenda para ello.
 
Existen muy variados tipos de juegos: algunos se desarrollan a través de objetos que se exploran, juegos que facilitan el desarrollo locomotor, juegos de exterior, juegos que se pueden llevar a cabo en solitario y juegos que requieren más participantes.
 
Nuevas formas de entretenimiento
En el artículo también se hace una reflexión sobre otro tema de gran actualidad. Las nuevas tecnologías, los videojuegos, las aplicaciones para móviles o tabletas tienen un enorme atractivo, pero promueven la pasividad y disminuyen el tiempo que se dedica a otras actividades más creativas y de mayor interacción social. Cuanto mayor inmersión haya en juegos electrónicos, menos tiempo se dedica al juego tradicional en el mundo «real». Se ha comprobado que el aprendizaje es más completo en las relaciones persona a persona que en las interacciones entre máquina y persona. Los padres buscan lo mejor para sus hijos, pero a veces la publicidad y los medios de comunicación confunden sobre cuáles son los mejores medios para el desarrollo de los niños. Se ha observado que, por ejemplo, los preescolares que juegan con construcciones tienen un mejor desarrollo del lenguaje y de otras habilidades intelectuales que los que ven vídeos de «Baby Einstein», por ejemplo. A veces se compran juguetes muy caros y aparatos electrónicos, cuando el mejor desarrollo de la creatividad se consigue con juguetes sencillos, construcciones, pinturas, recortables, puzles y balones. Es difícil competir con los juegos digitales tan accesibles, cuando a veces los padres no tienen tiempo para jugar con sus hijos o para llevarles a parques al aire libre. En caso de optar por juegos electrónicos, hay que ver que sean apropiados para la edad del niño y elegir los que permitan interactuar con otros niños.
 
Hay que conseguir que los niños dispongan de parques infantiles o campos de deporte en todos los vecindarios, especialmente en las áreas más desfavorecidas.
 
Conviene fomentar las actividades que faciliten la creatividad, el desarrollo de la curiosidad y la imaginación de los niños. Hay que prestar también atención a los niños con necesidades especiales para que tengan acceso a los juegos.
En el artículo se detallan los consejos de la AAP que recuerdan a los pediatras que conviene promover el juego aprovechando las revisiones de niños sanos, especialmente en los primeros años de vida:
1.  Los padres deben interactuar con sus hijos desde los primeros meses de vida, observando y respondiendo a sus comunicaciones no verbales, su sonrisa y primeros balbuceos.
2.  Debe asegurarse un tiempo de recreo, que permita el juego libre y la actividad física como prevención de la obesidad, la hipertensión y la diabetes mellitus tipo 2.
3.  En los niños preescolares debe fomentarse el aprendizaje a través del juego y de la experimentación, impulsando su curiosidad.
4.  Transmitir a los medios de comunicación, a los legisladores y a los educadores la importancia de promover el aprendizaje en los niños preescolares a través del juego para desarrollar habilidades intelectuales y sociales.
5.  Los padres deben jugar con sus hijos, tanto para enseñarles como para disfrutar juntos. Los niños buscan la atención de los padres y están especialmente receptivos a aprender de las pequeñas actividades de la vida diaria. 
 
Lo que aporta este estudio
La lectura de este artículo permite reflexionar sobre la importancia que tiene el juego en el desarrollo saludable de los niños. Es interesante, además, la recopilación de algunos juegos «tradicionales», que pueden ser útiles según las diferentes edades y etapas del desarrollo de los niños.
 
Los autores establecen las siguientes conclusiones:
  • Los cambios culturales, la falta de tiempo por los horarios de trabajo, la escasez de espacios seguros y el exceso de ofertas de entretenimientos digitales están disminuyendo las oportunidades de los niños para jugar.
  • El juego es en sí mismo motivante y facilita el aprendizaje de una forma divertida. Se debe mantener el tiempo de recreo y de juego «libre», además de juego dirigido por los padres y educadores.
  • El mejor modo de aprender es mediante actividades que promuevan las habilidades a través del diálogo y la iniciativa, y no de una forma meramente pasiva.
  • A través del juego también se puede enseñar a los niños a disminuir las tensiones, afrontar la adversidad y las dificultades y promover la resiliencia.
  • El juego ayuda a desarrollar las habilidades sociales y emocionales, el lenguaje, las funciones ejecutivas, la creatividad y el autocontrol, imprescindibles en el mundo actual.
  • La promoción de la lectura y el juego durante las visitas pediátricas mejora el desarrollo social y emocional de los niños.
  • Hay que animar a los padres a que aprovechen todas las oportunidades que tengan para interactuar con sus hijos. Cualquier ocasión puede facilitar el aprendizaje de habilidades que serán muy útiles tanto para el colegio como para el resto de la vida.
C. Esteve Cornejo
Pediatra. Clínica Universidad de Navarra. Madrid
 

 

 
 
Lovegrove MC, Geller AI, Fleming-Dutura KE, Shehab N, Sapiano MRP, Budnitz DS.
J Pediatr Infect Dis Soc. 2018. 
 
Los antibióticos están entre las medicaciones más prescritas en niños, y muchas veces sin una indicación adecuada. Este mal uso conduce al desarrollo de resistencias, la principal amenaza en salud pública en todo el mundo. 
Pero el uso de antibióticos también conlleva el riesgo de daño individual en cada paciente. Las reacciones adversas a medicamentos (RAM) son frecuentes y pueden variar desde leves alteraciones gastrointestinales hasta reacciones anafilácticas que pueden resultar fatales. Las RAM, sobre todo a antibióticos (50%), son uno de los principales motivos por los que los niños acuden a urgencias.
 
Se estima que casi un 30% de las prescripciones de antibióticos en las consultas de pediatría son innecesarias y/o inapropiadas (tipo de antibiótico, dosis, duración del tratamiento), muchas veces por satisfacer las falsas expectativas de los padres.
 
Se hacen importantes esfuerzos para reducir la prescripción inapropiada, sobre todo de cara a disminuir la resistencia a los antibióticos, pero también hay que informar a los padres de los posibles riesgos a corto plazo de la medicación (RAM).
 
En este trabajo se revisan todos los registros médicos de urgencias para identificar diagnósticos clínicos de RAM en una muestra probabilística representativa y estratificada de hospitales norteamericanos (de al menos 6 camas y servicio de urgencias de 24 h). Desde 2011 a 2015, el número de hospitales participantes ha variado de 55 a 62, según el año.
 
Se recogen los datos de todas las visitas por RAM en pacientes con una edad ≤19 años, desde 2011 a 2015. De los antibióticos se excluían las presentaciones tópicas, oftálmicas y óticas; sólo se recogían las sistémicas (orales o inyectables). Las RAM se clasificaron en reacciones alérgicas (efectos mediados inmunológicamente, incluida la reacción de hipersensibilidad, como el síndrome de Stevens-Johnson), efectos adversos (indeseables farmacológicamente o adversos a las dosis recomendadas), efectos de exceso de dosis y otros efectos (reacciones en el sitio de inyección, atragantamiento, etc.).
 
Se estiman unas 70.000 urgencias anuales debido a RAM por antibióticos en pacientes ≤19 años de edad en Estados Unidos entre los años 2011 y 2015.
 
El 46% de todas las urgencias por RAM en este grupo de edad eran por antibióticos.
 
En los niños ≤2 años de edad, las visitas a urgencias por reacción adversa a antibióticos representaban dos tercios de todas las RAM sistémicas, mientras que en niños y adolescentes de 10-19 años de edad los antibióticos estaban implicados en un tercio de las visitas.
 
El 3% de los pacientes que acuden al servicio de urgencias por una reacción adversa a antibióticos quedaban ingresados.
 
Al comparar las visitas a urgencias por RAM debido a otra medicación sistémica, las atribuidas a antibióticos involucraban con más frecuencia a niños ≤2 años (el 40 frente al 19,7%, respectivamente), y más comúnmente implicaban una reacción alérgica (el 86 frente al 25,7%, respectivamente).
 
Se estima que el 95,9% de las visitas pediátricas a urgencias por una reacción adversa a antibióticos se debe a una sola clase de antibiótico oral. En el 2,2% se involucraban 2 antibióticos de diferentes clases, y sólo un 1,9% eran atribuidas a un antibiótico inyectable.
 
Las penicilinas orales solas representan el 55,7% de las visitas a urgencias por una reacción adversa a antibióticos, seguidas de las cefalosporinas (11,9%) y las sulfonamidas (11,1%). 
 
Las reacciones alérgicas benignas (p. ej., exantema, prurito) eran las más frecuentes.
 
Sin tener en cuenta la frecuencia de prescripción, los antibióticos orales más frecuentemente implicado en visitas a urgencias por RAM eran similares en todos los grupos de edad, pero la frecuencia relativa variaba en función de la edad. La amoxicilina es el antibiótico que con más frecuencia producía RAM en niños ≤9 años de edad (≤2 años, 67,6%; 3-4 años, 54,5%; 5-9 años, 44,7%), seguido de amoxicilina/clavulánico y cefdinir, mientras que en los niños y adolescentes de 10-19 años los 3 antibióticos implicados con más frecuencia eran trimetoprima-sulfametoxazol (24,3%), amoxicilina (20,8%) y azitromicina (10,5%).
 
La tasa estimada de visitas a urgencias por RAM por 10.000 prescripciones dispensadas en farmacias disminuía con la edad para todos los antibióticos, excepto para la trimetoprima-sulfametoxazol.
 
La amoxicilina, el antibiótico más frecuentemente implicado, ocasiona 30 visitas a urgencias por cada 10.000 prescripciones dispensadas en niños ≤2 años de edad, 10/10.000 en niños de 3-4 años y 7/10.000 en niños y adolescentes de 10-19 años. 
 
Lo que aporta este estudio
Hay que seguir concienciando a la población, pero también a los profesionales de la salud, de que el uso inapropiado de antibiótico tiene riesgos, no sólo a largo plazo de aumento de resistencias, sino también a corto plazo de RAM, que puede llegar a ser grave. Hay que informa a los padres cuando se prescriben antibióticos, pero sobre todo incidir en que se debe hacer uso de ellos sólo cuando esté indicado.
 

M.J. Galiano Segovia
Centro de Salud María Montessori. Leganés (Madrid)
  • La Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP) se une a la reivindicación de la Asociación Española de Pediatría (AEP)
  • Cinco hospitales españoles están capacitados para impartir la acreditación europea en alergología e inmunología pediátrica
 
 
Madrid, 10 de octubre de 2018.- La Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP) reclama el reconocimiento de su subespecialidad, la alergología e inmunología pediátrica, ante el aumento de las alergias y ya que es la única especialidad pediátrica reconocida por la EAACI (European Academy of Allergy and Clinical Immunology) en la Unión Europea. De esta manera se une a una de las  reivindicaciones de la Asociación Española de Pediatría (AEP) con motivo del Día de la Pediatría, que se celebra este miércoles 10 de octubre. La SEICAP recuerda que para recibir la acreditación europea se necesitan dos años de formación en unidades reconocidas y que existen cinco centros hospitalarios españoles capacitados para ello. Sin embargo, en España no se reconoce de manera oficial esa capacitación.
 
Al igual que le sucede al resto de subespecialidades pediátricas, “la alergología e inmunología pediátrica no está reconocida en España, lo que contrasta mucho con lo que sucede a nivel europeo, e incluso, internacional, donde tienen un amplio reconocimiento”, subraya la doctora Mercedes Escarrer, presidenta de SEICAP. El pediatra alergólogo en España es “a día de hoy un especialista formado en pediatría y sus áreas específicas con acreditación en Alergología e Inmunología Pediátrica. Esta acreditación la concede la Asociación Española de Pediatría (AEP), mediante un informe que concede la SEICAP y que prueba la trayectoria profesional, los conocimientos y las competencias de los profesionales sanitarios que la solicitan”, asegura.
 
En la actualidad existen en España más de 50 unidades de alergia pediátrica o infantil, algunas también incluyen inmunología, pues, como ocurre con el resto de subespecialidades, el Sistema Nacional de Salud la oferta en sus carteras de servicios, aunque no la reconozca. “De hecho, se llevó a cabo un desarrollo normativo por el cual las Especialidades Pediátricas, podrían ser reconocidas de inmediato. Sin embargo, sin causa justificada este reconocimiento se está demorando demasiado”, subraya la doctora Escarrer. Esta situación, en el caso de la alergia infantil, “es preocupante, pues vemos que la prevalencia en la población infantil crece un 2% al año, con lo que en las próximas décadas nos podemos encontrar con porcentajes del 50%, lo que hará cada vez más necesaria la presencia de profesionales debidamente cualificados y reconocidos”, advierte. 
 
Atención del niño y adolescente alérgico
El pediatra alergólogo e inmunólogo “está capacitado para prevenir, diagnosticar y tratar enfermedades alérgicas en todas las edades del niño y del adolescente, dados sus conocimientos adquiridos y su experiencia contrastada, así como las inmunodeficiencias primarias. Por ello, también defendemos poder atenderles hasta los 18 tal y como marca la ley, pues así les podremos ofrecer una atención y tratamientos individualizados y ajustados a cada etapa”, afirma la doctora Escarrer. 
 
Además, el hecho de que los niños y adolescentes con alergia o asma sean atendidos por pediatras alergólogos “favorecerá que el niño crezca con pleno conocimiento de su enfermedad, llegando a controlarla, e incluso permitirá un trato de confianza y cercanía con la familia”, asegura. 
 
Decálogo del pediatra alergólogo
La SEICAP ha elaborado el siguiente Decálogo del Pediatra Alergólogo, que resume y justifica la necesidad de reconocimiento de esta Especialidad Pediátrica:
  1. Especialista en alergia infantil: el pediatra alergólogo o inmunólogo es el especialista formado en pediatría y sus áreas específicas con acreditación en Alergología e Inmunología Pediátrica.   
  2. Clave para la evolución del niño y adolescente alérgico o con inmunodeficiencias: los pediatras alergólogos o inmunólogos están capacitados para prevenir, diagnosticar y tratar las enfermedades alérgicas e inmunológicas en todas las edades del niño y adolescente.
  3. Profesional acreditado: la acreditación en Alergología e Inmunología Pediátricas las concede la Asociación Española de Pediatría (AEP) tras informe favorable de la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP), al comprobar la trayectoria profesional, conocimientos y competencias del solicitante. 
  4. Reconocido en Europa: es la única especialidad pediátrica con reconocimiento europeo por parte de la EAACI (European Academy of Allergy and Clinical Immunology) y para ello es necesario una formación de 2 años en unidades reconocidas por la EAACI como de máximo nivel y calidad en la formación en Pediatría Alergológica (en España se cuenta con cinco unidades para ello).
  5. Especialista en inmunología clínica: el pediatra alergólogo e inmunólogo está capacitado para la atención, diagnóstico y tratamiento de las inmunodeficiencias primarias. Estas enfermedades se detectan en la primera infancia y que requieren de una amplia especialización para su detección precoz, lo que resulta clave para la propia evolución e impacto en la calidad de vida del niño.
  6. Abordaje individualizado: el conocimiento de la población pediátrica permite tratar las enfermedades que afectan a niños y adolescentes de forma individualizada. Existen diferencias en la prevalencia de enfermedades alérgicas entre niños y adultos: así, por ejemplo, las alergias a los alimentos, las anafilaxias, la dermatitis atópica y el asma alérgicos se presentan con mayor frecuencia en la población infantil. Además, pueden atender a niños con otras patologías, como la diabetes o las cardiopatías, debido a que su formación en pediatría le permite conocer las distintas subespecialidades.
  7. La especialidad del futuro: se estima que los procesos alérgicos aumentan a razón de un 2% anual en nuestro país. La cifra de afectados por alguna dolencia alérgica en población infantil se sitúa en torno al 25%, lo que significa que dos millones de niños padecen alergia, porcentaje que en las próximas décadas puede ser del 50%. Estas cifras hacen necesaria la presencia de pediatras alergólogos para atender a todos estos niños.
  8. Especialista en asma: el pediatra alergólogo, junto con el pediatra neumólogo, es quién mejor puede diagnosticar un caso de asma infantil debido a su conocimiento de la anatomía, fisiología, condiciones físicas y sociales de los niños.
  9. El pediatra que ayuda a controlar la alergia y el asma infantil: el pediatra alergólogo conoce cómo examinar y tratar a los niños con alergia y asma, enfermedades a veces complicadas de controlar, de una forma que los ayuda a relajarse y a cooperar. En este sentido, es quien mejor puede enseñarles a manejar su patología, administrar la medicación de rescate, como la adrenalina, y a mejorar por tanto su calidad de vida. Además, es el mejor capacitado para asegurar la nutrición en dietas excluyentes por alergias alimentarias.
  10. El profesional de confianza para las familias: el pediatra alergólogo o inmunólogo participa del desarrollo y crecimiento de muchos niños, ya que muchas alergias o inmunodeficiencias se diagnostican desde edades tempranas. Este seguimiento y contacto desde niños, hace que los padres y las familias tengan plena confianza y satisfacción en ellos.
 
Publicado en Noticias
Nuestra salud está programada desde los primeros días de vida
 
• Los hábitos de vida durante los primeros 1.000 días del bebé pueden condicionar el riesgo de padecer algunas enfermedades en el futuro.
• Algunos estudios señalan que posibles alteraciones en la formación de la microbiota intestinal pueden ser un factor de riesgo en la aparición de trastornos crónicos inmunológicos, como alergias o enfermedades autoinmunes.
• La Cátedra Ordesa de Nutrición Infantil reúne en Barcelona a cerca de 300 expertos mundiales en nutrición infantil en sus V Jornadas Científicas.
 
 
Barcelona, 26 de abril de 2018.- La prevención de enfermedades debe empezar desde el momento del nacimiento e incluso antes. «Existe una sólida evidencia científica de que tanto la nutrición como los hábitos de vida durante los primeros 1.000 días pueden tener efectos a largo plazo, programando nuestra salud y el riesgo de padecer enfermedades» afirma Cristina Campoy, directora de la Cátedra Ordesa de Nutrición Infantil.
 
Éste es uno de los principales temas que se abordarán en las V Jornadas Científicas organizadas por la Cátedra Ordesa de Nutrición Infantil, y que tendrán lugar hoy y mañana en Barcelona, con la participación de destacados expertos internacionales. La nutrición infantil en los primeros años de vida se ha convertido actualmente en una de las áreas de investigación de máximo interés y ha registrado considerables avances en los últimos años.
 
Los estudios existentes señalan que factores como el índice de masa corporal de la madre antes de la gestación, la ganancia de peso durante el embarazo, el tipo de parto o la alimentación en los primeros meses de vida, pueden marcar nuestra salud en el futuro y contribuir a tener una mayor predisposición a padecer determinadas enfermedades. 
 
Estas evidencias están orientando la tendencia hacia una alimentación más individualizada en los primeros años. «Los avances en alimentación infantil conllevarán el desarrollo de productos altamente especializados, capaces de prevenir patologías como la obesidad, el síndrome metabólico, la diabetes tipo 2, la hipertensión, alergias, la disbiosis intestinal, alteraciones del desarrollo cognitivo, enfermedades mentales, patologías autoinmunes o cáncer» añade Campoy.
 
De esta forma, los especialistas se centran en conocer cómo podemos promover desde las etapas más precoces una vida y envejecimiento saludables. Para Susan Ozanne, Profesora de Desarrollo Endocrino de la Universidad de Cambridge, «el contexto al que estamos expuestos durante las etapas del desarrollo tiene un impacto permanente en nuestra salud a largo plazo. La nutrición es uno de estos factores, que se ha demostrado tiene una capacidad programática en el ser humano». 
 
Según el Dr. Gonzalo Pin, Coordinador de la Unidad de Pediatría del Hospital Quirónsalud de Valencia, a lo largo de nuestra vida, «nuestro bienestar estará influido por cómo se alimentaron nuestras madres durante el embarazo, como nos alimentaron durante nuestros primeros años de vida y lo que ingerimos en nuestra niñez».
 
La formación de la microbiota, clave en el primer año de vida
La formación de la microbiota y la influencia en nuestra salud es otro de los aspectos que centrarán las conferencias de las V Jornadas Científicas. Estos microorganismos juegan un papel fundamental en la creación del sistema inmunológico. De hecho, numerosas investigaciones científicas relacionan algunas enfermedades con desequilibrios tempranos de la microbiota intestinal. Cualquier alteración o desequilibrio puede ser un factor de riesgo en el desarrollo de trastornos crónicos inmunológicos, como alergias o enfermedades autoinmunes.
 
«Existen argumentos científicos sólidos que apuntan a que los trastornos inmunológicos observados en los adultos podrían ser la consecuencia de una implantación bacteriana inadecuada en la mucosa intestinal en una edad temprana» afirma Flavia Indrio, responsable de la Unidad de Gastroenterología Pediátrica y Motilidad de la Universidad de Bari. Diversos factores como el entorno de la madre, su estado de salud y su nutrición durante y tras el nacimiento, así como el uso de antibióticos se ha demostrado pueden alterar de manera significativa la creación de la microbiota en los lactantes.
 
«Entender los factores que determinan la colonización en edades tempranas podría facilitar estrategias para la adquisición de un microbioma que ayude a promover la salud» aconseja el profesor Francisco Guarner, de la Unidad de Investigación del Sistema Digestivo del Hospital Universitario Vall d’Hebrón.
 
En este sentido, los especialistas sugieren que la toma de probióticos y prebióticos durante las primeras semanas de vida puede contribuir a la formación de una microbiota sana, que junto a la ingesta de nutrientes funcionales pueden prevenir enfermedades en etapas posteriores de la vida. Un ejemplo son los resultados que presentará Natalia Ferré, de la Universitat Rovira i Virgili, acerca del probiótico Bifidobacterium infantis IM1, desarrollado por Laboratorios Ordesa, que ayuda a reducir la incidencia de diarreas en el lactante cuando se suplementa en fórmulas infantiles. 
 
Manual de recomendaciones del Libro Blanco de la Nutrición Infantil
Durante las V Jornadas Científicas de la Cátedra Ordesa se presentará el manual de Recomendaciones del Libro Blanco de Nutrición Infantil, que pretende ser una guía didáctica y amena que recoge los consejos prácticos incluidos en el libro. «La elaboración de este manual tiene como objetivo ser una herramienta útil para profesionales sanitarios, educadores y para que también los padres puedan aplicarlos de manera sencilla, favoreciendo de esta forma la mejora de los hábitos saludables en la alimentación de niños y jóvenes» explica la Dra. Montserrat Rivero, presidenta de la Comisión Mixta de la Cátedra Ordesa.
 
El Libro Blanco de la Nutrición Infantil en España es una completa recopilación de todo el conocimiento existente en alimentación infantil en nuestro país publicado en 2016. El documento, impulsado por la Cátedra, surge fruto de la colaboración con entidades como la Asociación Española de Pediatría (AEP), el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF) y la Fundación Española de Nutrición (FEN).
 
Liderando la divulgación e investigación en nutrición infantil
La Cátedra Ordesa de Nutrición Infantil es la primera cátedra de nutrición infantil en España. Nace en 2013, siguiendo la vocación científica e investigadora de Laboratorios Ordesa, con el objetivo de generar investigación avanzada, promover nuevo conocimiento, dar difusión a los nuevos avances y fomentar la formación en el área de la nutrición infantil.
 
La sede de la Cátedra Ordesa está situada en la Universidad de Granada, bajo la dirección de la Dra. Cristina Campoy, profesora titular de Pediatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Granada. También integran la entidad la Universidad de Cantabria y la Universidad de Zaragoza, siendo la única cátedra de España integrada por tres universidades.
 
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Un 45% de los españoles cree erróneamente que los antibióticos funcionan contra los resfriados y la gripe
 
 
  • Los niños ocupan un lugar muy importante en la propagación de la gripe, por ello para su prevención es fundamental educarles en las medidas generales de higiene
  • Desde la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) recomiendan la vacunación de la gripe en grupos de riesgo ya que las tasas de cobertura siguen siendo bajas
  • La gripe está causada por un virus, por ello es importante recordar a los padres que los antibióticos no son eficaces para tratarla
 
 
Madrid, 30 de octubre de 2017.– Este año el buen tiempo se ha prolongado más de lo habitual y esto ha retrasado el inicio de las campañas de vacunación antigripal, que están poniéndose en marcha estos días en las Comunidades Autónomas. Aunque a veces sus síntomas se confundan, resfriado y gripe no son lo mismo. La gripe es una enfermedad producida por un virus, que produce fiebre y, principalmente, aunque no de forma exclusiva, síntomas respiratorios como congestión nasal, molestias de garganta, tos seca, dolor de cabeza y dolores musculares, así como pérdida de apetito y malestar general. 
 
Aunque se trata de una enfermedad causada por un virus, pueden producirse complicaciones por otros virus o bacterias, «las más frecuentes son neumonías, otitis, sinusitis y bronquitis, además, puede empeorar enfermedades crónicas que padezca el paciente, como asma, diabetes, enfermedades cardíacas, neurológicas o respiratorias», explica la Dra. María Rosa Albañil, pediatra y miembro del Grupo de Trabajo de Patología Infecciosa de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap).
 
La enfermedad se contagia por vía respiratoria a través de las gotitas que eliminan las personas enfermas al hablar, toser o estornudar, también puede transmitirse por contacto directo a través de superficies contaminadas por el virus. «Los niños ocupan un lugar muy importante en la propagación de la gripe, por ello es muy importante no solo la prevención, sino también enseñarles a mantener medidas generales de higiene como lavado de manos frecuente y, especialmente tras contacto con secreciones, evitar tocar ojos, boca y nariz y tapar boca y nariz con el brazo antes de estornudar o toser», afirma la experta.
 
Asimismo, y puesto que la gripe está causada por un virus, “es importante recordar a los padres que los antibióticos no son eficaces para tratarla, aunque sí puedan ser útiles para tratar algunas complicaciones de la gripe causadas por bacterias”, explica la Dra. Albañil.
 
Según datos del Eurobarómetro de 2016, la población española tiene creencias erróneas sobre el uso de los antibióticos: un 48% de los españoles dice que matan a los virus y el 45% cree que son efectivos contra resfriados y gripes. De ahí la importante labor de los pediatras que llevan a cabo iniciativas de divulgación e información dirigidas tanto a padres como a cuidadores.
 
Además, en la web Familia y Salud de la AEPap se incluyen varios documentos y materiales sobre uso racional y utilidad de antibióticos y resistencias microbianas, así como el Decálogo del buen uso de los antibióticos.  
 
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Humalog® Junior KwikPen® es la única pluma de insulina precargada desechable que permite ajustar la dosis en incrementos de media unidad

 

Madrid, 24 de octubre de 2017.- La Comisión Europea ha aprobado Humalog® Junior KwikPen® de Lilly para el tratamiento de la diabetes. La aprobación llega después de la opinión positiva recibida por parte del Comité de Medicamentos de Uso Humano (CHMP) de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) en septiembre de 2017 para la Solicitud de Variación Tipo II de Lilly. Humalog® Junior KwikPen® es la única pluma de insulina precargada desechable que permite ajustar la dosis en incrementos de media unidad.

«Humalog Junior KwikPen es un avance en la administración de insulina, ya que es la única pluma de insulina que combina la comodidad de una pluma de insulina precargada con la capacidad de un ajuste fino de la dosis en medias unidades», explica el Dr. Jesús Reviriego, responsable médico de Lilly Diabetes. «Cuando una persona es diagnosticada de diabetes, aprender a inyectar la insulina puede resultar abrumador, especialmente para los niños y sus cuidadores. Humalog® Junior KwikPen® puede ayudar a hacer más manejable este proceso», añade.

Hasta ahora, sólo se podían administrar medias unidades de insulina mediante plumas reutilizables, que requieren que los usuarios manipulen los cartuchos. Humalog® Junior KwikPen® ofrece la posibilidad de una dosificación más ajustada en una cómoda pluma desechable precargada.

Humalog® Junior KwikPen® está ya disponible en Estados Unidos.

Sobre Diabetes
Aproximadamente 415 millones de personas en todo el mundo tienen diabetes tipo 1 y tipo 21. La diabetes tipo 2 es la más común, representando aproximadamente del 90 al 95 por ciento de todos los casos de diabetes. La diabetes es una enfermedad crónica que ocurre cuando el cuerpo no produce o usa adecuadamente la hormona insulina2.

 
Bibliografía
1. International Diabetes Federation. IDF Diabetes Atlas, 7th edn. Brussels, Belgium: International Diabetes Federation, 2015. http://www.idf.org/diabetesatlas.
2.Centers for Disease Control and Prevention. National Diabetes Statistics Report, 2014. Disponible en: http://www.thefdha.org/pdf/diabetes.pdf. October 2014.
 

 

 

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Introducción: La enfermedad hepática grasa no alcohólica (non-alcoholic fatty liver disease [NAFLD]) es la primera causa de enfermedad hepática crónica en niños en los países desarrollados. Esta elevada prevalencia se debe a la estrecha relación con la obesidad infantil, patología con categoría de epidemia. Hace referencia a la esteatosis, o depósito de grasa difuso e intracelular no complicado, y a la esteatohepatitis no alcohólica, definida por la necroinflamación y, en ocasiones, la balonización hepatocelular (más frecuente en adultos). No tiene clínica específica y se suele sospechar en el contexto clínico de obesidad, resistencia a la insulina o diabetes mellitus. De cara al diagnóstico, las transaminasas pueden estar elevadas, presentar valores normales u oscilaciones en el tiempo. 
Pacientes y métodos: Planteamos este trabajo como revisión y actualización de las posibilidades terapéuticas que pueden emplearse actualmente o en un futuro próximo, además del tratamiento actual de la NAFLD basado en el ejercicio físico y la dieta adecuada. Para ello, realizamos una búsqueda bibliográfica para conocer las nuevas dianas terapéuticas y las medidas farmacológicas y/o quirúrgicas en diferentes etapas de investigación.
Resultados: Se describen varias dianas terapéuticas que pueden contribuir a la dieta y al ejercicio, así como futuras líneas de investigación.
Conclusiones: Es difícil mantener una adecuada rutina de dieta y ejercicio en la edad pediátrica, por lo que varios fármacos (descritos en el artículo más adelante) de uso probado en adultos y la cirugía bariátrica pueden contribuir al tratamiento de la NAFLD en la edad pediátrica.
 
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Encuesta impulsada por la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN)
 
• Los aportes de vitamina E, ácido fólico, magnesio y yodo también resultan insuficientes, especialmente en el grupo de población de 9 a 14 años
• Las ingestas de estos nutrientes son más deficitarias en el caso de las niñas, mientras que en el caso del sodio, si bien resulta excesivo en un porcentaje considerable de la población infantil, es más elevado en el caso de los niños
• El aporte de zinc excede el nivel máximo tolerable en más de la mitad de los niños españoles menores de 4 años
 
Madrid, 27 de febrero de 2017. El aporte de vitamina D y calcio en la dieta de los niños españoles resulta “insuficiente” para cubrir las necesidades nutricionales de esta etapa de la vida. Así se desprende de los datos recogidos en la Encuesta Nacional de Alimentación en población infantil y adolescente de España (ENALIA), diseñada y desarrollada por la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN), y cuyas conclusiones en cuanto a ingestas de micronutrientes en la población española de 6 meses a 18 años han sido presentadas recientemente.
 
De esta manera, si bien las ingestas de vitamina D resultan insuficientes en prácticamente el conjunto de la población infantil y adolescente española –en línea con lo que sucede en otros países del marco europeo tales como los Países Bajos, Bélgica o Finlandia–, la encuesta arroja el dato de que las ingestas de calcio, un mineral fundamental en la formación y crecimiento óseo, también resultan inadecuadas, especialmente a partir de los 9 años, y de manera más acusada, en niñas.
 
En este sentido, si bien las ingestas insuficientes de vitamina D y calcio son más pronunciadas en el caso de las niñas, su dieta también resulta especialmente deficitaria en cuánto a los aportes de otros nutrientes tales como vitamina E, ácido fólico, magnesio y yodo, en comparación con las ingestas que presentan los varones, una situación que se acentúa entre los 9 y los 14 años.
 
Del mismo modo, la encuesta ENALIA también ha puesto de manifiesto que el aporte de sodio en la dieta resulta excesivo en un porcentaje considerable de los menores, y es aún más elevado en el caso de la población infantil masculina. Lo mismo sucede con las ingestas de zinc, que excede el nivel máximo tolerable en más de la mitad de los menores de 4 años.
 
Fuentes dietéticas de calcio y vitamina D
A la luz de los datos obtenidos, conviene recordar que las principales fuentes dietéticas de vitamina D son el pescado, la yema de huevo y el hígado. Además, es importante tener en cuenta que si bien la exposición solar ayudar a sintetizar la vitamina D en el organismo, esta no siempre resulta suficiente para contrarrestar los bajos aportes de este nutriente a través de la dieta.
 
En cuanto al calcio, es importante subrayar que la leche es la principal fuente dietética de calcio, no sólo por su elevado contenido en este mineral, sino también por su alta biodisponibilidad gracias a los otros componentes de la leche, tales como la vitamina D, las proteínas o el fósforo, tal y como se recoge en el informe ‘La leche como vehículo de salud’ elaborado por la Fundación Española de Nutrición (FEN) y la Fundación Iberoamericana de Nutrición (FINUT). 
En este sentido, tal y como se indica en las conclusiones del estudio ENALIA, la evidencia científica ha demostrado los efectos beneficiosos del consumo de leche y lácteos para el adecuado desarrollo óseo en infancia y adolescencia y también para una adecuada composición corporal en adultos, así como también en la reducción del riesgo de obesidad infantil y de desarrollo de diabetes tipo 2. 
 
Actualmente existen ciertos alimentos especialmente preparados para cubrir las necesidades infantiles en esta etapa, como son las leches de crecimiento enriquecidas con calcio, hierro, ácidos grasos Omega 3 DHA y vitamina D, y que pueden resultar una alternativa útil y de interés en el caso de que se identifique una carencia nutricional en el niño que pueda comprometer su adecuado desarrollo. 
 
La alimentación en infancia y adolescencia, esencial para un adecuado desarrollo
La primera infancia es uno de los periodos en los que el menor se desarrolla con mayor rapidez, por lo que seguir unos adecuados hábitos dietéticos adaptados a los requerimientos nutricionales de esta etapa de la vida resulta clave para alcanzar un adecuado crecimiento. Asimismo, la adolescencia también resulta un periodo clave, ya que los requerimientos nutricionales en cuánto a vitaminas, minerales y oligoelementos se incrementan de manera sustancial. 
Además, los hábitos dietéticos adquiridos en esta etapa suelen mantenerse en la edad adulta, y una dieta inadecuada en estos primeros años de vida puede tener graves consecuencias a largo plazo, tales como un mayor riesgo de padecer osteoporosis o desarrollar enfermedades cardiovasculares.
 
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Thorning TK, Raben A, Tholstrup T, Soedemah-Muthu SS, Givens I, Astrup A.
Food Nutr Res. 2016; 60: 32.527.
 
Mucho se ha comentado sobre los efectos del consumo de leche y derivados lácteos sobre la salud. En la mayoría de ocasiones se manejan fuentes inconsistentes o poco contrastadas. Y en la práctica se ha traducido en un descenso en el consumo de estos productos y su sustitución, en muchas ocasiones, por bebidas vegetales.
 
El trabajo comentado tiene como objetivo valorar la evidencia científica, fundamentalmente en metaanálisis de estudios observacionales y ensayos clínicos, sobre la ingesta de lácteos y el riesgo de padecer obesidad, diabetes mellitus tipo 2 (DM2), enfermedad cardiovascular, cáncer y mortalidad por todas las causas.
 
Los autores revisan el estado de la ciencia en relación con cada una de las enfermedades citadas, y establecen las siguientes conclusiones:
1. Una dieta rica en lácteos reduce el riesgo de obesidad infantil y mejora la composición corporal en los adultos. Parece disminuir el riesgo de padecer DM2, en especial los lácteos fermentados. También ayuda al control del peso cuando se siguen dietas restrictivas.
2. El consumo de 200-300 mL/día de productos lácteos no aumenta el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular. Específicamente, existe una asociación inversa con la hipertensión arterial y el riesgo de accidente cerebrovascular.
3. La ingestión de leche y derivados lácteos tiene un efecto positivo sobre la salud ósea durante la infancia y la adolescencia, pero sólo una eficacia limitada en la edad adulta y en el riesgo de fractura en la ancianidad.
4. De acuerdo con los estudios más recientes, el consumo de lácteos probablemente tenga un efecto protector frente al cáncer colorrectal, el cáncer de vejiga, el cáncer gástrico y el cáncer de mama. No parece estar asociado a una mayor incidencia de cáncer de páncreas, de pulmón o de ovario, y su relación con el cáncer de próstata es poco consistente.
5. No se ha demostrado ninguna asociación entre el consumo de leche y derivados lácteos y la mortalidad por todas las causas.
 
Es curioso que la carga de la prueba se haya pedido a los alimentos que forman parte de la dieta europea desde hace miles de años y ninguna sobre los productos que los sustituyen (bebidas de soja, almendra o avena). Es más, existe una gran preocupación por la sustitución de los lácteos por estos productos, especialmente en los niños. 
 
Los autores concluyen que los datos científicos apoyan que el consumo de leche y otros lácteos contribuye a cubrir los requerimientos nutricionales y puede proteger frente a las enfermedades no transmisibles más prevalentes, con muy pocos efectos adversos.  
 
Lo que aporta este trabajo:
El ruido que rodea el consumo de algunos alimentos hace que, a veces, «el árbol no nos deje ver el bosque». Sin una explicación científica clara, en los medios de comunicación y la literatura científica gris se ha levantado una verdadera campaña contra el consumo de leche y otros derivados lácteos. Muchas veces detrás sólo hay humo. Esta revisión pretende recoger de una forma narrativa, fácil de seguir, las conclusiones que los datos científicos publicados permiten obtener respecto al consumo de leche y sus derivados. 
 
Llama también la atención sobre la liviandad de su sustitución por bebidas vegetales, muchas de ellas ajenas a nuestra cultura y tradición gastronómica. Cuando menos, habría que exigírseles resultados similares a los productos lácteos.
 
 
 
  
J.M. Moreno-Villares
Unidad de Nutrición Clínica. Hospital Universitario «12 de Octubre». Madrid

 
 
Shaker M, Venter C.
Curr Opin Pediatr. 2016; 28: 567-572.
 
En esta ocasión la puesta al día de esta buena revista de actualizaciones en pediatría se centra en las alergias alimentarias, y nunca más oportunamente, pues éstas constituyen un problema creciente en todo el mundo (hasta el 10% de los niños las presentan según algunos de los informes recientes).

Junto a la bien tipificada alergia mediada por IgE, en la última década se ha avanzado en el conocimiento y la detección de alergia a alimentos no mediada por IgE (son buenos ejemplos de ella el síndrome de enterocolitis inducida por proteínas alimentarias, la enteropatía inducida por alimentos, la protocolitis o la esofagitis eosinofílica). Ya sea uno u otro tipo, conllevan el requerimiento de una dieta restrictiva.

Cuando la restricción abarca varios grupos de alimentos, puede verse comprometido el crecimiento o la ingesta de determinados nutrientes, como el calcio y la vitamina D. Cuanto mayor es el número de alimentos prohibidos, mayor es el riesgo de que se presenten deficiencias nutricionales, de los que en este artículo se comentan algunos casos paradigmáticos (deficiencia de yodo, déficit de ácidos grasos esenciales, xeroftalmia por deficiencia de vitamina A o raquitismo por déficit de vitamina D).

En el seguimiento de los pacientes con alergias alimentarias es preciso un abordaje multidisciplinario. Deben recibir información y consejo sobre los alimentos que hay que evitar, dónde pueden estar presentes y la interpretación del etiquetado, así como sobre las alternativas para alcanzar los requerimientos o cuándo y qué tipo de suplementos se pueden utilizar. Las familias de estos niños deben conocer también los planes de provocación/introducción de los alimentos prohibidos. Se revisa también la recomendación sobre la vacuna de la gripe en niños con alergia al huevo, y se recomienda el uso de la vacuna intranasal o las vacunas inactivadas no basadas en cultivos. No hay ninguna contraindicación para usar la vacuna triple vírica.

Los autores revisan también el estado actual de la inmunoterapia oral de desensibilización y otras alternativas, como la inmunización epicutánea. Finalmente, hacen una reflexión sobre los resultados de estudios recientes (LEAP, con introducción muy precoz en la dieta de alimentos potencialmente alergénicos), que obligarán en un futuro próximo a la actualización de las guías de introducción de la alimentación complementaria.
 
Lo que aporta este trabajo:
Los pediatras se enfrentan cada día a más casos y nuevas formas de presentación de la alergia alimentaria. Surgen nuevos métodos diagnósticos, alternativas de tratamiento y medidas de prevención. En la práctica, una alergia alimentaria cambia la vida diaria del niño y su familia. El profesional encargado de su atención debe anticiparse a los posibles problemas y buscar el apoyo de servicios de referencia para los casos más complejos. ¡Ah!, y habrá que estar atentos a las nuevas recomendaciones sobre el momento y la forma de introducir los alimentos en la dieta del lactante. 
  
M.J. Galiano Segovia
Objetivo: Establecer la relación entre los niveles de vitamina D y los marcadores de resistencia a la insulina en un grupo de niños con diabetes mellitus tipo 1 (DM1).
Material y métodos: Estudio transversal, observacional y prospectivo. Se incluyen 90 pacientes con DM1 (<18 años) e insulinoterapia intensiva. Se recogen los siguientes datos: edad, sexo, índice de masa corporal, perímetro abdominal y de cadera, 25-hidroxivitamina D (25-OH-D), fecha de extracción, dosis de insulina, tasa estimada de disposición de glucosa (TeDG), presión arterial y hemoglobina glucosilada. Se estratifican los datos por sexo y estadio puberal.
Resultados: El 26,6% de los pacientes muestran cifras de 25-OH-D <20 ng/mL. No se observan mayores necesidades de insulina en el grupo con 25-OH-D <20 ng/mL, y no se encuentran diferencias significativas en el valor de la TeDG respecto a los niños con 25-OH-D ≥20 ng/mL. 
Conclusiones: La insuficiencia de vitamina D es frecuente en el grupo de niños con DM1. En nuestro grupo de pacientes no se observa ninguna relación entre los niveles bajos de vitamina D y los distintos marcadores de resistencia a la insulina que puedan conllevar un aumento del riesgo metabólico en el futuro.
 
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  • Un estudio demuestra que afectaciones de la flora intestinal durante los 100 primeros días de vida aumentan el riesgo de sufrir asma, que afecta a 300 millones de personas en todo el mundo
  • Las madres podrían empezar a transmitir su microbiota a los hijos a través de la placenta durante el embarazo. Hasta ahora se pensaba que se empezaba a adquirir en el momento del parto
  • El conocimiento sobre la constitución del microbioma infantil es de gran relevancia, ya que en determinados casos su modificación podría evitar la aparición de enfermedades en edad adulta
  • CosmoCaixa acoge un encuentro internacional sobre microbioma, convocada por B·Debate, una iniciativa de Biocat y la Obra Social “la Caixa”, y liderada por el Instituto de Innvestigación del Sida IrsiCaixa. Participaran expertos internacionales que debatirán sobre la relación del microbioma con la dieta, las alergias, el cáncer, la infección por VIH o las nuevas vías que se abren para modificar la microbiota a través de los trasplantes fecales o probióticos
 

Barcelona, 29 de junio 2016.– Billones de microorganismos –bacterias, virus y hongos– colonizan nuestro cuerpo y preservan nuestra salud. Nos ayudan a desarrollar un gran número de procesos biológicos, desde la respuesta de nuestro sistema inmunitario hasta la digestión o la síntesis de vitaminas. La configuración de esta microbiota es crucial y cualquier cambio puede comportar problemas de salud en la edad infantil y adulta, como patologías crónicas no transmisibles (obesidad o la diabetes), y pueden afectar la respuesta a los tratamientos contra el VIH y el cáncer. Por ejemplo, un estudio reciente demuestra que los bebés que sufren alteraciones en cuatro tipos concretos de bacterias intestinales durante los primeros 100 días de vida tienen más riesgo de desarrollar asma. Estos resultados podrían contribuir al diseño de nuevas pruebas de detección precoz de riesgo a desarrollar asma y a la identificación de nuevos tratamientos probióticos para prevenirlo.

La microbiota durante el embarazo
Contrariamente a lo que se pensaba hasta ahora, la primera fuente de adquisición de la microbiota no es el parto, sino la placenta. El bebé convive desde el vientre de la madre con una comunidad de bacterias, similares a las de la boca, que dan forma a su salud e influyen en el curso del embarazo. Los científicos sospechan que variaciones en su composición podrían estar detrás de nacimientos prematuros, que afectan uno de cada 100 nacimientos, según la Organización Mundial de la Salud.

Los investigadores ven los primeros años de vida como una oportunidad para introducir cambios en la microbiota y prevenir ciertos problemas de salud, asociados a un ecosistema bacteriano poco rico y diverso. También se diseñan nuevos tratamientos para modificar el microbioma de personas adultas. Ya se ha demostrado que el trasplante de heces es una estrategia muy eficaz para revertir la diarrea (Clostridium difficile) en cuestión de horas. Los probióticos son otra línea de investigación importante, en la que se utilizan microorganismos vivos para mejorar la salud de las personas mediante la modificación de la microbiota con productos, medicamentos y suplementos dietéticos.

El 30 de junio y el 1 de julio, CosmoCaixa Barcelona acogerá un encuentro internacional sobre microbioma, en el que los investigadores más destacados a nivel mundial en este campo se reunirán convocados por B·Debate, Centro Internacional para el Debate Científico, una iniciativa de Biocat y la Obra Social “la Caixa”, y el Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa.

Los siguientes científicos estarán disponibles para atender a los medios o entrevistas:

  • Stuart Turvey. Profesor de pediatría de la Universidad de la Columbia Britanica (Canadá). Su investigación se centra en enfermedades pediátricas infecciosas e inflamatorias. El inmunólogo pediátrico fue el descubridor de las cuatro bacterias que protegen a los niños del asma.
  • Kjersti Aagaard. Profesora asociada de obstetricia i ginecología de la Escuela de Medicina de Baylor en Houston (EE UU), es la primera investigadora que ha identificado una comunidad de bacterias en la placenta, un órgano que hasta ahora se pensaba que era estéril.
  • Bernat Ollé. Cofundador y director ejecutivo de Vedanta Biosciences, una compañía estadounidense que desarrolla probióticos y otras terapias para mejorar la salud humana. Innovador del año 2013 menor de 35 años, según el Instituto Tecnológico de Massachusetts.
  • Rashmi Sinha. Investigadora del Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos. Experta internacional en el rol complejo de la dieta en las causas del cáncer. Su investigación integra los mecanismos biológicos con estudios epidemiológicos.
  • Rick Bushman. Catedrático de microbiología en la Escuela de Medicina de Perelman en la Universidad de Pennsilvania (EE UU). Su proyecto más destacado es la caracterización del viroma: describir la naturaleza de los virus igual que se ha hecho con la de las bacterias.

 

El programa detallado de B·Debate “The Barcelona debates on the human microbiome. From microbes to medicine” (Barcelona debate sobre microbioma humano. De los microbios a las medicinas) está disponible en este enlace.

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Committee on Adolescent Health Care
ACOG May 2016; number 662.
 
Durante la adolescencia el cuerpo experimenta cambios importantes por efecto de las hormonas sexuales. En las chicas destaca el rápido crecimiento mamario y la trasformación del tejido genital, lo que les puede plantear dudas sobre la normalidad de su nueva apariencia, tamaño, simetría o función. Estos cambios bruscos que pueden percibir como anormales, junto con la nueva percepción social del cuerpo femenino ideal, les genera grandes preocupaciones. En estos casos suelen acudir al ginecólogo buscando consejo sobre cómo conseguir una mejor apariencia mamaria o de vulva. En ocasiones están interesadas en la modificación quirúrgica del pecho y/o los genitales. 
Los ginecólogos que atienden a estas adolescentes deberían asesorar sobre alternativas no quirúrgicas, así como informarles de las indicaciones y el tiempo de intervención quirúrgica de referencia. Aunque la cirugía consigue la corrección de anormalidades (causadas por defectos congénitos, trauma, infección o enfermedad) o con un fin cosmético para reconfigurar estructuras normales que puedan mejorar la función, la apariencia y la autoestima, no está indicado en todas las adolescentes.
 
Labioplastia
Durante la pubertad los labios mayores aumentan de tamaño. El labio menor normal puede tener una marcada variación en tamaño, forma y apariencia. La asimetría es común y puede ser vista como una variante de la normalidad. No existe un consenso sobre la definición de hipertrofia labial o criterios para la intervención quirúrgica.
 
Aunque puede haber una percepción que la labioplastia es un procedimiento quirúrgico menor, pueden ocurrir complicaciones serias (cicatriz dolorosa, dispareunia, hematoma, edema, o infección).
 
Cuando las adolescentes buscan tratamiento médico, el primer escalón es, a menudo, la educación y la información respecto a las variaciones normales en la anatomía, el crecimiento y el desarrollo. Se pueden ofrecer alternativas no quirúrgicas: medidas cosméticas o medidas de higiene personal (tales como el uso de emolientes). Sólo si el disconfort emocional o los síntomas persisten, se puede considerar la corrección quirúrgica.
 
Cirugía reductora de mama
En adolescentes con mamas grandes, puede aliviar el dolor de espalda, hombro y cuello. La cirugía correctora en adolescentes se ha asociado con la mejoría de la autoestima, con más de 75% de tasas de satisfacción. Se recomienda posponer la cirugía hasta que se alcance la maduración mamaria, esperando hasta que haya estabilidad en el tamaño de la copa durante 6 meses, y esperar hasta la edad de 18 años. 
 
Se recomiendo una valoración de la maduración física, emocional y psicológica del adolescente. El cirujano debería asegurar que los objetivos de las adolescentes son realistas y que ella y su familia tienen un claro sentido de riesgo, beneficios y limitaciones de la reducción de mama.
 
Hay alternativas no quirúrgicas como el uso de prendas adecuadas, y en algunos casos, la reducción de peso. La cirugía de reducción de pecho en adolescentes no afecta la capacidad de amamantar posterior.
 
Aumento de pecho
El aumento de pecho en adolescentes puede realizarse para la reconstrucción de condiciones genéticas con deformidad o asimetría grave o como un proceder electivo para aumentar un pecho de talla pequeña o una asimetría benigna. 
La Sociedad Americana de Cirugía Plástica ha hecho las siguientes recomendaciones para mujeres que consideran aumentar de pecho:
1. Deberían tener, al menos, 18 años de edad. 
2. Tener la madurez física y emocional necesaria. 
3. Tener una comprensión realista de los potenciales resultados, así como la posible necesidad de cirugía adicional. 
 
Los implantes rellenos de salino son los únicos tipos de implantes aprobados por la U.S. Food and Drug Administration para mujeres menores de 22 años (tienen un periodo de vida de 10 años).   
 
Lo que aporta este trabajo:
La edad pediátrica en nuestro país se ha elevado hasta los 16 años y no resultaría extraño que, en un futuro próximo, alcanzase los 18. Algunos problemas a los que el pediatra se enfrentaba de forma excepcional, se han convertido en motivo frecuente de consulta. Por ejemplo, el empleo de tatuajes o la colocación de piercings. Pero también el consejo sobre algunos tipos de cirugías plásticas. El pediatra ha de conocer las indicaciones y las características de algunos de estos procedimientos y asesorar a las pacientes el momento y a quién solicitar una valoración más detallada. 
 
  
M.J. Galiano Segovia

 

Recommended amount of sleep for pediatric populations: A statement of the American Academy of Sleep Medicine

Paruthi S, Brooks LJ, D’Ambrosio C, Hall W, Kotagal S, Lloyd RM, et al.
J Clin Sleep Med. 2016; 12: 785-786. 
 
Dormir es esencial para la salud, sobre todo en los niños y en los adolescentes. Y un sueño saludable implica una duración suficiente, el momento adecuado, buena calidad, regularidad y la ausencia de problemas o alteraciones del sueño. Un panel de 13 expertos en el sueño ha revisado la evidencia científica publicada para elaborar un elenco de recomendaciones que han sido aceptadas, entre otras, por la Academia Americana de Pediatría.
 
Dichas recomendaciones son las siguientes:
  1. Los lactantes entre 4 y 12 meses deberían dormir entre 12 y 16 horas al día de forma regular para tener una salud óptima. No hay recomendaciones en menores de 4 meses, debido a la amplia variabilidad en los patrones y en la duración del sueño a esa edad y su correlación con el estado de salud.
  2. Los niños entre 1 y 2 años deberían dormir entre 11 y 14 horas al día (incluyendo siestas) para tener una buena salud.
  3. Entre 3 y 5 años deberían dormir entre 9 y 12 horas (incluyendo siestas).
  4. Los niños de 6 a 12 años deberían dormir entre 9 y 12 horas diarias.
  5. Finalmente, los adolescentes entre 13 y 18 años deben dormir entre 8 y 10 horas de forma regular.
 
Dormir el número de horas aconsejadas se asocia a una mejor atención, conducta, aprendizaje, memoria, equilibrio emocional, calidad de vida y salud física y mental. Por el contrario, dormir pocas horas se asocia a problemas en esas mismas áreas. También aumenta el riesgo de accidentes, de hipertensión, obesidad, diabetes y depresión. Y en adolescentes, mayor riesgo de conductas autolesivas y pensamiento e intentos de suicidio. Dormir de más también tiene efectos negativos para la salud, entre otros, riesgo de hipertensión, diabetes, obesidad y problemas mentales. Los padres deben ser conscientes de que, si sus hijos presentan problemas de sueño, deberían consultar con el pediatra o buscar un especialista del sueño. 
 
Necesitamos, sin embargo, conocer más a qué se deben las variaciones individuales del sueño y entender los mecanismos biológicos que subyace en la necesidad de dormir.
Proporcionar recomendaciones sobre la duración ideal del sueño servirá para concienciar a los padres, los adolescentes y los profesionales de la salud, pero también a los cargos públicos en la importancia que el sueño tiene para la salud.   
 
Lo que aporta este trabajo:
No siempre se ha tenido en cuenta la importancia de dormir un número suficiente de horas en cada etapa de la infancia y la adolescencia y sus repercusiones sobre la salud. Cada vez hay una mayor concienciación en las repercusiones que tienen las alteraciones del sueño. Quedan muchos campos por investigar: desde la influencia de los factores genéticos y ambientales hasta cómo repercuten en la salud de los padres y de los demás miembros de la familia.
 
En España hay pocas Unidades del Sueño, aunque la mayoría se dedican al estudio de la patología respiratoria y su influencia sobre el sueño. Existe también una sociedad científica, la Sociedad Española del Sueño (http://www.ses.org.es/), que tiene un grupo de trabajo pediátrico. 

 

J.M. Moreno-Villares
Unidad de Nutrición Clínica. Hospital Universitario «12 de Octubre». Madrid

En España, el tabaquismo pasivo se cobró la vida de 1.028 personas en 2011 (586 hombres y 442 mujeres)
 
  • La exposición pasiva al humo del tabaco afecta seriamente la salud de los niños en la infancia y aumenta el riesgo de desarrollar consecuencias negativas sobre la salud en la edad adulta. 
  • La regulación del consumo de tabaco en sitios cerrados, como en el hogar o en el coche, protege a los menores de dicha exposición involuntaria al humo del cigarro.
  • Potenciar acciones informativas dirigidas a padres y madres sobre los efectos negativos del tabaquismo pasivo y diseñar procesos de deshabituación tabáquica son ejes estratégicos para contribuir en el proceso de cese de esta adicción.
 
30 de mayo 2016.- La exposición prenatal como postnatal al humo del tabaco daña gravemente la salud respiratoria de los niños y niñas, aumentando la probabilidad de presentar síntomas y enfermedades respiratorias agudas o crónicas. Asimismo, cabe destacar que dicha exposición pasiva al humo del tabaco no solo afecta a los niños durante la infancia, sino que también puede tener consecuencias en su vida adulta. «Lamentablemente, y a pesar del volumen de evidencia científica disponible, es alarmante la alta proporción de población que persiste en el hábito de fumar, incluso con niños y niñas en el entorno más próximo, aun sin ser plenamente conscientes del daño realizado a uno mismo y a los demás», afirma el Dr. José Francisco Pascual Lledó, neumólogo y miembro de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR). El Dr. Pascual expondrá este tema en el marco del 49º Congreso Nacional de SEPAR que se celebrará entre los días 10 y 13 de junio en Granada, bajo la pregunta: «¿Podría considerarse el tabaquismo pasivo abuso infantil?». «Los daños causados por este tipo de tabaquismo en la población infantil van en aumento y, a la vez, crece nuestra responsabilidad como especialistas en el sistema respiratorio de alertar y proteger a los colectivos más vulnerables e inocentes, a la infancia, de sufrir tales daños involuntariamente», añade este neumólogo.
 
El humo inhalado por los no fumadores que contamina los espacios interiores y los ambientes exteriores se conoce como ‘humo de segunda mano’ o ‘humo de tabaco ambiental’. La inhalación de este humo por parte de los no fumadores se denomina ‘tabaquismo pasivo’ o ‘tabaquismo involuntario’. La exposición pasiva al humo del tabaco no es simplemente un comportamiento dañino, si no que puede ser mortal, especialmente en niños y bebés. Esta exposición involuntaria es la causa de múltiples enfermedades respiratorias infantiles, como el asma y la neumonía, y de patologías cardíacas graves además de muerte súbita del lactante. También conlleva múltiples hospitalizaciones evitables.
 
Acorde con los resultados de estudios científicos, la exposición durante el periodo gestacional y en la infancia se asocia con un aumento del 40% de probabilidad de desarrollar fibrilación auricular en la edad adulta. A este efecto nocivo también se puede añadir que la exposición al humo de segunda mano estimula el crecimiento de las bacterias que causan las caries, así como la predisposición a sufrir diabetes. «Dadas las consecuencias nocivas en la salud, es necesario acelerar las estrategias de protección de los niños a la exposición al pasiva al humo de tabaco. Es posible pensar en el tabaquismo pasivo infantil como una forma de maltrato a menores dado el daño sobre su salud que éste inflige», asegura el Dr. José Francisco Pascual.
 
Según los datos de 2011, el número total de muertes atribuibles a la exposición de humo de segunda mano en los hogares y en los ambientes profesionales en España se situó en 1.028 fallecidos (586 hombres y 442 en mujeres). En 2002 la cifra registrada fue de 1.228 muertes. A pesar de que la tasa de mortalidad haya disminuido en comparación a años anteriores, las cifras siguen siendo preocupantemente altas. Se estima que solamente el 2% de la población mundial vive en países que aplican leyes integrales sobre ambientes libres de humo. «La disminución de muertes se debe en gran medida al endurecimiento de las leyes antitabaco que tuvieron lugar en España entre 2005 y 2010. Aún así, con el fin de combatir la prevalencia de exposición al tabaquismo pasivo, su morbilidad y mortalidad, es necesario regular el consumo de cigarrillos en sitios cerrados, tales como hogares o coches, y seguir endureciendo la prohibición de fumar en ciertos sitios abiertos. Eliminar el tabaco en los espacios interiores protege completamente a los no fumadores de la exposición al humo de tabaco ambiental», explica el Dr. Pascual.
 
Existen dos posturas diferenciadas en relación al abordaje de la exposición al tabaquismo pasivo en menores. Una de ellas plantea la solución de definir dicha exposición como sospecha de maltrato infantil y que tal conducta debería ser denunciada ante los juzgados o autoridades competentes. Por otro lado, existen profesionales asistenciales que consideran esta medida como una respuesta que refuerza el castigo ante una adicción que daña tanto a los niños como a los padres. «Es necesario potenciar aún más las acciones informativas sobre los efectos del tabaquismo pasivo para que los padres puedan adoptar las medidas necesarias para evitar la exposición de sus hijos», explica el Dr. Pascual. «Asimismo, para el éxito del proceso de deshabituación lo mejor es diseñar intervenciones adaptadas a cada caso concreto. El elemento motivador puede resultar clave para dotar a los pacientes de la capacidad y voluntad de cambio necesarios para superar las barreras del proceso de abandono del cigarrillo», concluye.
Publicado en Noticias

El Día Mundial del Riñón 2016 se centra en las enfermedades renales durante la infancia y la enfermedad renal del adulto que puede iniciarse en una edad temprana. La enfermedad renal crónica (ERC) en la infancia difiere de la de los adultos en que predominan las causas derivadas de anomalías congénitas y trastornos hereditarios; las glomerulopatías y la enfermedad renal asociada a diabetes mellitus son poco frecuentes. Además, muchos niños con una lesión renal aguda pueden desarrollar eventualmente secuelas que lleven a la hipertensión y la ERC durante la adolescencia o la vida adulta. Los niños nacidos prematuros o pequeños para su edad gestacional tienen un incremento del riesgo de desarrollar ERC durante su vida. Las personas con un alto riesgo al nacer o en la primera infancia deberán ser monitorizadas estrechamente para poder detectar a tiempo los signos tempranos de enfermedad renal, con el fin de proporcionar una prevención o un tratamiento efectivos. Es factible establecer una terapia eficaz en niños con ERC avanzada; existen evidencias que demuestran que los niños evolucionan mejor que los adultos cuando reciben terapia de reemplazo renal, incluyendo la diálisis y el trasplante, aunque sólo una minoría requiere este tratamiento. Debido a las inequidades en el acceso a la atención médica, es necesario hacer un esfuerzo para que los niños con una enfermedad renal, donde sea que vivan, puedan ser tratados de manera eficaz, independientemente de su ubicación geográfica y su situación económica. Nuestra esperanza es que el Día Mundial del Riñón pueda informar al público en general, a los gestores y a los profesionales de la salud sobre las necesidades y las posibilidades que existen en torno a la enfermedad renal en la infancia.

Publicado en Editorial
AÑO XXIII ACTA PEDIÁTRICA ESPAÑOLA NÚM. 269
SUMARIO DEL NÚMERO DE OCTUBRE DE 1965
 

FIGURA DE LA PEDIATRÍA 

El doctor Pedro Víctor Álvarez

ARTÍCULOS ORIGINALES

Trabajos doctrinales y casos clínicos 

Síndrome caries-amígdalo-cardial pediátrico, por el doctor Megías Velasco
Estudio sobre metabolismo proteico y muscular en la poliomielitis, por los doctores A. Orozco Acuaviva y F. Rodríguez-López
Cirugía y diabetes en el niño, por el doctor Víctor Scolpini
Publicado en Hace 50 años
Abbott ha recibido la Marca CE (Conformidad Europea) para el Sistema Flash de monitorización de glucosa FreeStyle Libre indicado para niños y adolescentes con diabetes de 4 a 17 años. 
 
El sistema Flash de monitorización de glucosa FreeStyle Libre de Abbott, disponible en varios países europeos, ha sido desarrollado para cambiar la manera en que las personas con diabetes miden sus niveles de glucosa y, en definitiva, para ayudarles a mejorar su salud. El sistema lee los niveles de glucosa a través de un sensor que se lleva en la parte posterior del brazo durante un máximo de 14 días, eliminando la necesidad de los pinchazos rutinarios en el dedo. Además, no se necesita calibración por pinchazo en el dedo, una diferencia clave frente a los sistemas actuales de monitorización continua de la glucosa.
 
En un estudio reciente, se demostró clínicamente que el Sistema FreeStyle Libre de Abbott era exacto, estable y consistente durante los 14 días de uso, sin necesidad de calibración mediante pinchazos en los dedos, para niños y adolescentes de 4 a 17 años de edad. Además, más del 97% de estos niños y adolescentes afirmó que FreeStyle Libre era más fácil de usar que los glucómetros tradicionales que requieren de pinchazos rutinarios en los dedos. 
El sistema FreeStyle Libre de Abbott está actualmente disponible en Austria, Francia, Alemania, Países Bajos, Suecia, Italia, España y el Reino Unido.
 
 
 
Publicado en Noticias

• El Dr. Alberto Aldana, del Servicio de Pediatría de Policlínica Gipuzkoa, explica cómo afecta el uso excesivo de los videojuegos en la salud infantil, aunque un consumo moderado tiene beneficios para los niños.

• Uno de los mayores riesgos de los videojuegos es el sedentarismo que puede provocar obesidad infantil.

 

San Sebastián, 21/12/2015. Hoy en día, y prácticamente desde que nacen, los niños tienen acceso al chip electrónico, la televisión, internet, y principalmente los videojuegos son los culpables de que los más pequeños tengan una enorme pasión por las pantallas.

 
El Dr. Aldana, del Servicio de Pediatría de Policlínica Gipuzkoa, explica que «aunque los videojuegos pueden ayudar al desarrollo de la mente, cada vez es mayor el abuso que se hace de las pantallas digitales lo que puede provocar riesgos en la salud de los más pequeños de la casa».
 
En este tiempo de fiestas navideñas es muy habitual regalar a los niños juguetes digitales cuando «deberíamos fomentar los juegos al aire libre que obliguen a los niños a moverse e interactuar con otros niños como por ejemplo una bicicleta o una comba» apunta la especialista.
 
 
Pueden ayudar a desarrollar la mente
Son varios los beneficios que aportan este tipo de juegos a los niños pero hay que saber escoger los que pueden ayudar a desarrollar la mente, el Dr. Aldana asegura que «pueden ayudar a agudizar la actividad deductiva se estimula la lógica, la agudeza visual, y se desarrollan los actos reflejos».
 
La principal capacidad que desarrollan los videojuegos son la coordinación, principalmente entre el ojo y la mano, pero cada vez vemos más los videojuegos en los que puedes mover las piernas y los pies. Además, algunos videojuegos mejoran el razonamiento lógico, la capacidad de decisión, fomentan el trabajo en equipo y promueven la decisión de enfrentarse a los retos.
 
 
 
Una adicción con graves riesgos 
El principal riesgo de los videojuegos es su adicción, en muchas ocasiones los más pequeños prefieren realizar este tipo de actividades y rechazan otras, como es la actividad física. La tendencia al sedentarismo y a la obesidad en la infancia es uno de los mayores problemas a los que se enfrentan los niños adictos a los videojuegos, se olvidan de cualquier tipo de actividad al aire libre y sólo permanece el interés en el juego.
 
«Los niños que parecen obesidad infantil son más propensos a desarrollar enfermedades durante la edad adulta como pueden ser diabetes tipo 2, apnea obstructiva del sueño, hipertensión, dislipidemia, síndrome metabólico, problemas cardiovasculares e incluso cáncer, además de generar problemas para el desarrollo de relaciones sociales», explica el Dr. Aldana.
 
«Además, hay otro factor bastante preocupante y es el visual. A edades tempranas los niños aún no tienen bien desarrollados los conductos oculares, por lo que les cuesta focalizar o fijar las imágenes, el aparato visual se desarrolla hasta los ocho años aproximadamente. Si continuamente les exponemos a las pantallas que se ven a una distancia mínima, pueden aparecer problemas tempranos de miopía, astigmatismo y otros errores refractivos», recalca el experto.
 
Otras de las patologías que pueden aparecer como causa de un exceso de videojuegos es el insomnio, si los juegos son utilizados antes de la hora de dormir, producen alteraciones en el sueño, tanto en su estructura como en la conciliación del mismo. Esto puede afectar al rendimiento escolar, a la habilidad emocional y a las relaciones familiares.
 
La salud mental también se deteriora por el uso desmedido de este tipo de tecnología, pues, si no existen unos límites, puede intensificarse la posibilidad de que los niños se enfrenten a un mayor aislamiento social.
 
Algunos de los síntomas que señalan una posible adicción al uso de los dispositivos electrónicos son la ansiedad, la irritabilidad y la ira.
 
Publicado en Noticias
Buckley JP, Hedge A, Yates T, Copeland RJ, Loosemore M, Hamer M, et al.
Br J Sports Med. 2015.
 
Existen suficientes datos publicados que relacionan un modo de vida sedentario, incluido el tiempo de trabajo, y las principales causas de morbimortalidad (enfermedad cardiovascular, diabetes mellitus y algunos tipos de cáncer). Con el fin de proporcionar indicaciones para los trabajadores cuya jornada es fundamentalmente sedentaria, un grupo de expertos ha recogido la evidencia científica disponible y elaborado recomendaciones en función del distinto tipo de actividad, con el fin de subrayar los efectos negativos para la salud y el bienestar de jornadas prolongadas sentados en un despacho, así como los beneficios no sólo para la salud, sino también para el rendimiento personal y colectivo de una organización del trabajo menos sedentaria.
 
Aproximadamente el 40% de los individuos adultos no alcanza a realizar los 150 minutos/semana de actividad física moderada-intensa recomendable, y esta cifra alcanza el 70% en países de rentas elevadas de Europa y Norteamérica. Una de las estrategias para mejorar estas cifras es reducir el tiempo de inactividad física (p. ej., el 65-75% del tiempo de trabajo en una oficina se realiza sentado): un cambio de conducta inicial sería tan simple como conseguir que la gente en la oficina se levantara de la silla y se moviera con más frecuencia (mucho más práctico que recomendar que todo el mundo hiciera una determinada cantidad de ejercicio físico intenso diariamente).
 
Considerando que la actividad física durante las horas de trabajo ha ido disminuyendo con el tiempo, así como la mayor edad de jubilación y los riesgos potenciales que se asocian a estos cambios, en algunos países se están estableciendo recomendaciones específicas que incluyen también cambios en la misma distribución de los espacios físicos en el lugar de trabajo.
 
Las recomendaciones para los trabajos fundamentalmente sedentarios son las siguientes:
1. Progresar inicialmente hacia acumular 2 horas al día de estar de pie y realizar una actividad física ligera (como caminar), con el objetivo final de alcanzar las 4 horas diarias (promedio).
2. La duración del tiempo de trabajo sentado debe interrumpirse periódicamente con trabajos realizados estando de pie. Hay que evitar también lo contrario, como realizar jornadas prolongadas permaneciendo de pie sin moverse.
3. Estos cambios de actitud pueden acompañarse inicialmente de sensaciones musculoesqueléticas molestas o de fatiga, que son parte de un proceso de adaptación.
 
Pero además de los posibles beneficios para la salud, pueden obtenerse otras ventajas: disminución de los gastos de salud, mejora de la productividad, mayor compromiso y menor absentismo laboral.   

 

Lo que aporta este trabajo:
Las condiciones físicas del trabajo (lugar, tiempo sentado, actividad física) pueden influir en la salud, pero también en el bienestar de los trabajadores. En una etapa en que las nuevas tecnologías han hecho disminuir mucho la actividad física en el trabajo, es preciso desarrollar estrategias novedosas para corregir esa desviación.

J.M. Moreno-Villares
Servicio de Pediatría. Hospital Universitario «12 de Octubre». Madrid
 
 
Devore CD, Schutze GE; The Council on School Health and Committee on Infectious Diseases
Pediatrics. 2015; 135(5): e1.355-e1.365.
 
Los piojos siempre están de moda. Son la pesadilla de padres y profesores en cada curso escolar. Antes se trataban sin acudir al médico, pero el mal diagnóstico, el uso inadecuado de pediculicidas y el aumento de resistencias y nuevos productos –muchos de ellos sin eficacia probada o seguridad– conllevan que se recurra más al médico para su diagnóstico y tratamiento.
 
En este documento de Práctica Clínica de la Academia Americana de Pediatría se hace una revisión práctica y profunda de los tratamientos tanto para prevenir la aparición de los piojos como para eliminarlos.
 
Para el diagnóstico se requiere la identificación de huevos, ninfas o piojos adultos a simple vista. Puede no ser fácil, porque evitan la luz y pueden caminar rápidamente.
 
La prevención (evitar compartir peines, lazos, gorros...) es difícil de realizar. Donde haya piojos, es importante tratar pronto la situación para evitar que se contagien a otras personas.
 
Nunca se debe iniciar un tratamiento a menos que haya un diagnóstico claro de piojos vivos. El tratamiento óptimo debería ser seguro, rápido, fácil de usar y asequible. A menos que se haya probado resistencia en la comunidad, la permetrina al 1% o las piretrinas serían el tratamiento de primera elección razonable ante una infestación activa. Otros pediculicidas que han ido surgiendo posteriormente (malatión al 0,5%, alcohol bencílico al 5%, spinosad, ivermectina al 0,5%) podrían usarse en casos más difíciles, teniendo en cuenta también el coste, aunque sería necesario realizar más estudios de seguridad y eficacia. Es importante aplicar adecuadamente los productos, ya que la mayoría no son ovicidas, y habría que aplicarlos al menos 2 veces en intervalos apropiados.
 
La extracción manual es un tratamiento seguro y nada tóxico, por lo que puede ser una opción a tener en cuenta, sobre todo si existe resistencia a los productos en la comunidad, si el paciente es demasiado joven, o los padres no desean usar pediculicidas. Es más fácil realizarlo con las liendres y mejor con el pelo mojado.
 
Hay lendreras eléctricas, que sueltan pequeñas descargas y matan al piojo. No se deben utilizar en gente con epilepsia ni marcapasos. Algunos productos (vinagre o derivados) facilitan el proceso de quitar liendres «ablandando el pegamento» que los sujeta al pelo, aunque no se ha probado su beneficio clínico.
 
Cuando se identifica un caso en una familia, sólo deberían tratarse los convivientes en quienes se observen piojos vivos o liendres a menos de 1 cm del cuero cabelludo. Los objetos que no se pueden lavar, se pueden meter en una bolsa de plástico durante 2 semanas (cualquier liendre que haya sobrevivido al salir el piojo moriría por no poder alimentarse). 
 
Cuando se diagnostican piojos en un niño, puede que ya lleven 1 mes o más en su cabeza. Debe seguir acudiendo a clase, pero se desaconseja el contacto directo con la cabeza de otros niños. El contagio dentro de clase es muy bajo.
La presencia de piojos o liendres en la cabeza no debería ser motivo de absentismo escolar en los niños sanos.  
 
 
Lo que aporta este trabajo:
Aunque molestos, los piojos no representan un peligro para la salud. Lo ideal es emplear pediculicidas sólo en caso de encontrar piojos vivos. Para eliminar las liendres, los medios físicos (lendrera) son la mejor opción.
M.J. Galiano Segovia 
 
Viernes, 27 Noviembre 2015 11:41

«Atlas de nutrición en pediatría»

 
«Atlas de nutrición en pediatría»
Isabel Polanco Allué, ed. Madrid: Ediciones Ergon, 2015. Tapa dura. 187 páginas. Tablas y figura en color
 
Ve la luz este otoño de 2015 la primera edición del Atlas de nutrición en pediatría, dirigido por la profesora Isabel Polanco Allué. Se editan pocos libros de nutrición infantil en castellano y mucho menos atlas, en los que la iconografía de calidad ocupe un lugar importante. Cada uno de los 19 capítulos que lo componen comienza con un caso clínico ilustrativo, a partir del cual se desarrolla cada tema. El enfoque es eminentemente práctico, centrándose en el diagnóstico y en el tratamiento. Tablas y figuras se intercalan con un texto conciso.
Los 19 temas abarcan desde la situación fisiológica (alimentación y embarazo, alimentación complementaria, o alimentación del niño deportista), hasta el soporte nutricional de algunas enfermedades o situaciones específicas (glucogenosis, alimentación del niño pretérmino, soporte nutricional en el niño oncológico o en el paciente con enfermedad neurológica), pasando por algunas de las deficiencias nutricionales más habituales (fallo de medro, hipovitaminosis D, trastornos de la conducta alimentaria). Destacan también los capítulos que hacen referencia a enfermedades crónicas directamente relacionadas con la alimentación o con el metabolismo y que repercuten en la calidad de vida y la morbimortalidad en la vida adulta (dislipemias, sobrepeso y obesidad infantil, factores de riesgo cardiovascular, diabetes o enfermedad celiaca), sin olvidar los capítulos relacionados con dietas especiales, incluidos algunos errores dietéticos (el niño de familia vegetariana, la alergia a alimentos o el uso de bebidas vegetales en lactantes), o la relación entre la alimentación y la patología dental.
La cuidadosa edición, tanto en la calidad de las imágenes como en la composición y la nitidez de la impresión, así como su alto nivel científico, al igual que el anterior Atlas de gastroenterología pediátrica, constituyen uno de los sellos de identidad de las obras publicadas bajo los auspicios de la Fundación Carlos Vázquez y de su presidenta, la profesora Polanco Allué. Sea pues bienvenido este Atlas de nutrición en pediatría.
 
Jaime Dalmau. Director-Editor de Acta Pediátrica Española
José Manuel Moreno. Subdirector de Acta Pediátrica Española
 
Publicado en Crítica de libros
Jueves, 08 Octubre 2015 12:03

Semana Europea de la Lactancia Materna

Según una encuesta del Comité de Lactancia de la Asociación Española de Pediatría (AEP) realizada a más de 500 mujeres en toda España
 
El 55% de las mujeres suspende la lactancia materna al incorporarse al trabajo
 
• Solo el 7,8% de las madres mantiene la lactancia materna exclusiva tras su reincorporación laboral.
• Una cuarta parte de las encuestadas (23%) inició una lactancia mixta y el 9,6% comenzó con la alimentación complementaria.
• Según los expertos del Comité de Lactancia Materna, promover la lactancia materna debe ser una política prioritaria de salud pública ya que mejora la salud global y reduce el gasto sanitario al disminuir el riesgo de numerosas enfermedades.
• Facilitar la lactancia materna en los entornos laborales supone para las empresas un menor absentismo pues contribuye a una mejora en la salud infantil y de la propia madre.

 

Madrid, 6 de octubre de 2015.- Con motivo de la celebración de la Semana Europea de la Lactancia Materna del 4 al 10 de octubre, que este año se conmemora bajo el lema Amamantar y trabajar ¡logremos que sea posible!, el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (CLM-AEP) quiere subrayar los «demostrados» beneficios que para la salud de madre e hijo supone mantener esta alimentación durante al menos los seis primeros meses de vida del bebé. En este sentido, la doctora Marta Díaz, coordinadora de dicho comité, asegura que «en nuestro país queda un largo camino por recorrer. La reincorporación de la mujer a las 16 semanas de dar a luz dificulta, en numerosas ocasiones, mantener de manera exitosa la lactancia materna debido a que las empresas no tienen conciencia de que favorecer la lactancia materna está estrechamente ligado con una mayor productividad laboral en las mujeres».

Según datos de una encuesta a nivel nacional realizada por el CLM-AEP, con la colaboración de otras asociaciones profesionales, a más de 500 madres con hijos menores de dos años, el 55,1% de las mujeres suspendió la lactancia materna de cara a su reincorporación laboral, mientras que el 23,1% inició la alimentación mixta con su bebé, es decir, lactancia materna combinada con leche de fórmula. La mitad de las mujeres encuestadas consideraba que la vuelta al trabajo había afectado «mucho o bastante» en la continuidad de la lactancia. La falta de tiempo y la incompatibilidad de horarios fueron los dos aspectos más destacados por las madres como los principales factores influyentes en las suspensión o reducción de la lactancia materna. El 9,6% de las encuestadas inició la alimentación complementaria (fruta, verduras y carne) y tan solo el 7,8% mantenía en exclusiva la lactancia materna.

 

Beneficios madre-hijo
Los beneficios de la lactancia tanto para la madre como para el bebé están «más que demostrados» asegura la doctora. En este sentido, cabe recordar que ésta reduce el riesgo de diabetes, cáncer de ovario y cáncer de mama en caso de la madre, además de proporcionar una mayor estabilidad emocional en la madre a la hora de regresar al trabajo y menos absentismo laboral puesto que la lactancia contribuye a una mejor salud de ambos (madre e hijo). En el caso del bebé reduce el número de infecciones gastrointestinales, otitis, infecciones respiratorias bajas severas, y minimiza las posibilidades de muerte súbita del lactante, al tiempo que reduce las posibilidades de padecer obesidad, dermatitis atópica, y asma en los más pequeños.

La creciente tendencia a prolongar la lactancia materna más allá del periodo de baja maternal, crea la necesidad de combinar lactancia y trabajo de una manera práctica y satisfactoria. Cuando una empresa facilita que las mujeres puedan mantener la lactancia materna de su hijo, está contribuyendo a potenciar los beneficios que la lactancia conlleva para el niño, la madre y para la propia empresa. Una mujer que recibe apoyo y comprensión en su empresa a la hora de proseguir con la lactancia materna muestra «un mayor grado de compromiso y fidelidad hacia la compañía que la cuida y comprende, además, se da un mayor índice de incorporación laboral tras la maternidad entre las mujeres que encuentran apoyo en sus lugares de trabajo y una disminución del absentismo laboral por cuidado de hijos».

«Todos ganan en un entorno que apoya la lactancia materna: empresa, sociedad y familia”, resume la doctora Díaz. En opinión de la doctora, “promover la lactancia materna ha de ser una política prioritaria de salud pública ya que mejora la salud global y reduce el gasto sanitario al disminuir el riesgo de numerosas enfermedades, mejora la imagen corporativa de la empresa como compañía responsable, reduce la pérdida de trabajadores cualificados por causa de la maternidad y favorece la pronta incorporación de la mujer a su trabajo».

En este sentido, el Comité de Lactancia recomienda a las empresas proporcionar periodos de descanso para que las madres puedan amamantar a su hijo o extraerse leche y disponer de espacios adecuados e íntimos para este fin; facilitar otras opciones para compatibilizar lactancia y trabajo, como flexibilidad en los horarios de trabajo, jornada parcial, realizar parte del trabajo desde casa, etcétera, e informar a las madres embarazadas y a todos los empleados de que existen estas políticas de apoyo a la lactancia materna en la empresa.

Por su parte, la AEP ha desarrollado una aplicación móvil que ofrece contenidos específicos adaptados a la edad del lactante, información práctica, actualizada y concisa sobre lactancia materna.

El objetivo fundamental de la Semana Europea de la Lactancia Materna (SMLM) es aunar esfuerzo de todos los sectores para facilitar que las mujeres puedan trabajar y amamantar en todo lugar y fomentar el desarrollo de acciones por parte de las empresas acordes con las mujeres y sus familias que apoyen activamente a las madres trabajadoras para que continúen amamantando.

 

Sobre la Asociación Española de Pediatría (AEP)
La Asociación Española de Pediatría es una sociedad científica que representa a más de 9.000 pediatras que trabajan tanto en el ámbito hospitalario como de atención primaria. Está integrada por todas las sociedades científicas de pediatría regionales y las sociedades de pediatría de las distintas especialidades. El principal objetivo de la asociación es velar por la adecuada atención sanitaria, fomentar el desarrollo de la especialidad, tanto en sus aspectos asistenciales como en los docentes y de investigación, además de asesorar a todas aquellas instituciones competentes en asuntos que puedan afectar o afecten a la salud, desarrollo e integridad del niño y del adolescente.

 

Publicado en Noticias
Miércoles, 23 Septiembre 2015 15:38

Hiperinsulinismo congénito

 
Sr. Director:
 
El hiperinsulinismo congénito (HIC) es la causa más frecuente de hipoglucemia grave, persistente y recurrente en la infancia1-8. Se define por la regulación anómala de la secreción de insulina en presencia de hipoglucemia1,4,5,7,8.
 
Su incidencia se estima en 1/40.000-50.000 nacidos vivos7. En los países en que la consanguinidad es frecuente, como Arabia Saudí, la incidencia puede aumentar hasta alcanzar una tasa de 1/2.5002-4,7.
 
El HIC puede estar presente en varios síndromes de sobrecrecimiento (Beckwith-Wiedemann, Perlman, Sotos, Kabuki, Usher, Timoteo, Costello, trisomía 13 o mosaicismo de Turner)7. Engloba un grupo heterogéneo de trastornos con genética e histología diferentes3,7,8. Existen formas de herencia recesiva y dominante. Histológicamente, se produce una proliferación de células β-hipersecretoras de insulina; presenta una forma focal y otra difusa, indistinguibles clínicamente, pero con pronóstico y tratamiento diferentes1,2,5,8
 
Exponemos el caso de una recién nacida pretérmino, primera hija de padres sanos no consanguíneos. El embarazo fue controlado, de curso normal, y el parto eutócico, espontáneo, a las 35 semanas de edad gestacional. El test de Apgar fue de 8 y 9, al minuto y 5 minutos, respectivamente. El peso al nacer fue de 2.530 g (p25-50), la longitud de 47 cm (p75-90) y el perímetro craneal de 31,5 cm (p25-50).
 
A los 30 minutos del nacimiento, coincidiendo con una hipoglucemia severa, presentó cianosis, hipotonía, bradicardia y crisis convulsiva generalizada, que cedió espontáneamente.
 
En los días siguientes continuaba con una hipoglucemia persistente, precisando elevados aportes de glucosa intravenosa, de hasta 20 mg/kg/min, y alimentación con fórmula suplementada con dextrinomaltosa a débito continuo.
 
El quinto día de vida los valores de insulina eran de 29 µU/mL y las cifras de péptido C de 5,56 ng/mL (con glucemia de 10 mg/dL), cetonuria negativa y cetonemia de 0,3 mmol/L. El resto de determinaciones analíticas, incluido el amonio y el lactato en sangre, el cortisol y la hormona del crecimiento, fueron normales. 
 
Inicialmente (del 4.º al 7.º día), se administró hidrocortisona a 10 mg/kg, y a partir del 7.º día, al confirmarse el hiperinsulinismo, se inició tratamiento con diazóxido hasta dosis de 20 mg/kg, pero no se apreció mejoría, por lo que tras 12 días de tratamiento se cambió a octreótida (1 µg/kg/6 h), con buena respuesta inicial, lo que permitió disminuir moderadamente el aporte i.v. de glucosa. 
 
En la ecografía transfontanelar realizada a los 5 días se apreciaba una hiperecogenicidad de los surcos aracnoideos y unos menores índices de resistencia.
En el electroencefalograma aparecían signos de afectación cerebral difusa.
 
El día 22 de vida, a las 72 horas de iniciar el tratamiento con octreótida, la paciente presentó un cuadro de vómitos y abundantes restos biliosos a través de la sonda nasogástrica, abdomen distendido y doloroso a la palpación, con marcada circulación superficial. En la radiografía de abdomen se detectó una neumatosis intestinal con presencia de aire intramural y en el territorio de la porta, compatible con enterocolitis necrosante. Tras la estabilización hemodinámica y la administración de antibioterapia empírica, se realizó una laparotomía urgente, en la que se observaron extensas áreas de necrosis intestinal. A pesar del tratamiento, la evolución fue desfavorable y la paciente falleció a las 48 horas.
 
Dada la evolución rápida y fatal de esta paciente, no se pudieron realizar pruebas de imagen sobre el páncreas.
 
Se realizó estudio genético post mortem (para los genes ABCC8 y KCNJ11) utilizando sangre de la muestra del cribado de metabolopatías, con resultado positivo en la paciente y en su padre. Se halló una mutación en el exón 5, en heterocigosis, con cambio de citosina por timina en posición 74(c.742C>T), que conlleva un cambio de arginina por codón de parada en posición 248(p.Arg248*). 
 
En el HIC hay un fallo en la supresión de liberación de insulina por parte de las células β, en situaciones de hipoglucemia, al mantenerse permanentemente cerrados los canales KATP, lo que conlleva la abertura espontánea de los canales de calcio y una liberación inapropiada de insulina para el nivel de glucemia existente5,8.
 
Se han descrito diversas mutaciones genéticas en las proteínas del receptor de sulfonilurea (SUR1) ligado al canal de potasio (Kir6.2) dependiente de ATP (KATP), en la membrana de las células β-pancreáticas2,4,5,8. Los genes más frecuentemente implicados son el ABCC8, que codifica la proteína SUR1, y el KCNJ11, que codifica la proteína KIR6.2, ambos ubicados en la región 11p15.11-3. Otros genes asociados al HIC son los siguientes: GCK, GLUD1, HADHSC, SCL16A1, HNF4A, HNF1A y UCP22-4.
 
El HIC de inicio neonatal se manifiesta, en la mitad de los pacientes, en las primeras 72 horas de vida en forma de crisis convulsivas10, como sucedió en este caso. 
 
En el recién nacido, la presencia de temblor, hipotonía, apnea, cianosis, irritabilidad, dificultad en la alimentación, palidez o llanto débil pueden ser un síntoma de hipoglucemia. En el lactante mayor y en la primera infancia suele manifestarse en forma de náuseas, sudoración, palidez, taquicardia y convulsiones2,3,7,10.
 
Para confirmar el diagnóstico es imprescindible extraer las muestras de sangre en el momento que se constata la hipoglucemia, ya que la mayoría de estos exámenes pierden valor si no se analizan en este contexto10.
 
Los criterios diagnósticos de HIC son: hipoglucemia hipocetonémica, elevación de insulina y péptido C durante la hipoglucemia, requerimientos elevados de glucosa (>15 mg/kg/min) para alcanzar una glucemia >46 mg/dL, y respuesta glucémica exagerada al glucagón (>30 mg/dL)3-5,7,8.
 
La forma difusa por alteración de la línea germinal afecta a todo el páncreas, mientras la focal, debida a una pérdida de material del gen SUR1 materno que lleva a una sobreexpresión del paterno, afecta parcialmente a la proliferación anormal de las células pancreáticas2,3,8
 
La tomografía por emisión de positrones se utiliza para diferenciar las formas de HIC. La captación de 18F-Dopa aumenta en las células β que producen tasas más altas de insulina, lo que permite localizar y tratar las lesiones focales1,2,5,7
 
El tratamiento hay que administrarlo lo más precozmente posible, para evitar secuelas neurológicas irreversibles. Se precisan aportes de glucosa continuos, añadiendo fármacos escalonadamente2-9
 
El diazóxido es el fármaco de elección en dosis de 10-15 mg/kg/día, con respuesta en las formas focales y resistencia en las difusas4. En los pacientes no respondedores se han obtenido resultados parciales con octreótida en dosis de 2,5-10 µg/kg/6 h2-5,7. Otros fármacos utilizados son el nifedipino (0,5-2 mg/día) y glucagón (1-20 mg/kg/h), como tratamiento de emergencia2,3,7.
 
La forma difusa suele ser refractaria al tratamiento, y requiere una pancreatectomía subtotal. En algunas formas focales podría realizarse una pancreatectomía selectiva1,3-5,8,9.
 
Esta paciente tenía una mutación de sentido erróneo en el exón 5 del gen ABCC8, que se verificó también en su padre. La asociación a una pérdida de material genético (región 11p15) del cromosoma 11 heredado de la madre conlleva la pérdida de los supresores tumorales H19 y p57KIP2, que sólo expresa el cromosoma materno (imprinting genómico)1,2. Esto, junto con la expresión del factor de crecimiento IGF2, que sólo expresa el cromosoma paterno, va a producir la hiperplasia focal1,2. La pérdida del alelo materno de ABCC8, junto con la mutación de ABCC8 en el alelo paterno, conduciría a la pérdida de heterocigosidad responsable del hiperinsulinismo2,3.
 
Aunque en la enterocolitis necrosante se acepta un mecanismo etiológico multifactorial, esta paciente era prematura tardía y recibió alimentación hiperosmolar. El cuadro se desarrolló durante el tratamiento con octreótida, complicación que ha sido descrita en neonatos tratados con este fármaco10.
 
 
Bibliografía

1. Ismail D, Kapoor RR, Smith VV. The heterogeneity of focal forms of congenital hyperinsulinism. J Clin Endocrinol Metab. 2012; 97(1): 94E-99E.
2. Ismail D, Smith VV, Lonlay P, Ribeiro MJ, et al. Familial focal congenital hyperinsulinism. J Clin Endocrinol Metab. 2011; 96: 24-28.
3. Fernández Lorenzo JR, Fernández Marmiesse A, Barreiro Conde J, et al. Perspectivas actuales en el tratamiento del hiperinsulinismo congénito. Acta Pediatr Esp. 2009; 67(3): 103-111.
4. Le Quan Sang KH, Arnoux JB, Mamoune A, et al. Successful treatment of congenital hyperinsulinism with long-acting release octreotide. Eur J Endocrinol. 2012; 166: 333-339.
5. Chahin S, Guzmán Gómez G, Dussan I, Hoyos-Martínez A. Hiperinsulinismo congénito: nuestra casuística y revisión de la literatura. Rev Esp Endocrinol Pediatr. 2014; 5(2): 29-35.
6. Fernández-Marmiesse A, Salas A, Vega A, Fernández-Lorenzo JR, Barreiro J, Carracedo A. Mutation spectra of ABCC8 gene in Spanish patients with hyperinsulinism of infancy (HI). Hum Mutat. 2006; 27: 214.
7. Petraitienė I, Barauskas G, Gulbinas A, et al. Congenital hyperinsulinism. Medicine. 2014; 50: 190-195.
8. Gálvez Aguilar MI, Espino Aguilar R, Acosta Gordillo L, et al. Síndrome de hiperinsulinismo congénito por mutación del receptor SUR1. Rev Esp Endocrinol Pediatr. 2014; 5(2): 59-63.
9. Bobadilla Montes de Oca PV, Hinojosa Cruz N, Núñez Hernández JA, et al. Reporte de un caso de hiperinsulinismo por hiperplasia de células beta. Arch Inv Mat Inf. 2012; 4(3): 159-166.
10. Laje P, Halaby L, Adzick NS, et al. Necrotizing enterocolitis in neonates receiving octreotide for the management of congenital hyperinsulinism. Pediatr Diabetes. 2010; 11: 142-147.

 
 
Publicado en Cartas al Director

A través de la plataforma online emminens eConecta, los padres de niños con diabetes pueden estar en contacto permanente con su especialista

El objetivo de www.consultapediatra.com es mejorar el control de la enfermedad, ofreciendo un apoyo permanente a las familias

• En España, más de 30.000 niños menores de 15 años padecen diabetes. Un seguimiento continuado permite aumentar la motivación e implicación de los padres, mejorando el control de la enfermedad.
• A través de la consulta online, el pediatra tiene acceso a los datos registrados en el medidor de glucemia y en la bomba -en el caso de que el niño siga esta terapia- así como a las raciones de hidratos de carbono ingeridas, lo que le permite tomar las decisiones más apropiadas en cada momento

 

17 de abril de 2015.- Cada año se detectan en España alrededor de 1.000 nuevos casos de diabetes que, actualmente, afecta a unos 30.000 niños menores de 15 años y cuya incidencia se ha duplicado en los últimos 20 años. Esta patología no tiene cura y los pacientes necesitan de un apoyo continuo, especialmente los niños. Como enfermedad crónica, requiere dedicación y constancia para una correcta adhesión al tratamiento.
Un nuevo servicio online de atención pediátrica a niños diabéticos permite desde ahora ofrecer apoyo permanente a las familias con hijos que padecen esta enfermedad. www.consultapediatra.com ofrece la posibilidad de realizar un seguimiento personalizado y a distancia con el objetivo de mejorar el control de la enfermedad, como complemento a las consultas presenciales del especialista.
Según la Doctora Emma Albiñana, pediatra especialista en Diabetes Infantil del Hospital Internacional Medimar (Alicante), «es mucho más sencillo que los pacientes se adhieran al tratamiento a través de la consulta online, ya que el intercambio continuado de datos y el contacto permanente con el paciente permiten detectar cualquier incidencia y realizar los ajustes necesarios en el tratamiento sin tener que esperar a la visita presencial».
Y es que el manejo de la diabetes en niños se ve afectado por muchos factores que no siempre son fácilmente controlables: cambios hormonales propios de la adolescencia, alimentación, ejercicio, exposición a situaciones de estrés (como, por ejemplo, exámenes), rebeldía propia de la infancia y adolescencia y rabietas en los niños más pequeños, entre otros.
De ahí la necesidad de un seguimiento continuado y personalizado que hoy es posible gracias a las herramientas online como www.consultapediatra.com, iniciativa de la Dra. Albiñana, con el apoyo tecnológico de emminens. La solución obtenida, diseñada con el objetivo de ayudar en la gestión de la diabetes, mejora la comunicación entre los padres y el médico, a quien pueden consultar en cualquier momento del día, a cualquier hora, y recibir respuesta en menos de 24 horas.
«El uso de una plataforma tecnológica como emminens permite gestionar una gran cantidad de información y visualizarla desde diferentes gráficos. La descarga de los datos de las mediciones del paciente permite detectar, por ejemplo, la frecuencia con la que se da una determinada alteración. Además, para los padres es muy sencillo descargar estos datos, a partir de los cuales se mantiene abierta una consulta a través de mensajes y de manera cercana», explica la Dra. Albiñana.
La revisión de los datos por parte del profesional sanitario permite una rápida resolución de dudas puntuales y proporciona seguridad a los padres, al estar acompañados en todo momento. Además, a través de la consulta online, los padres tienen acceso a una educación terapéutica adaptada a sus necesidades, tan importante en el caso de una enfermedad crónica como la diabetes.
Reducción del número de visitas presenciales y mayor calidad de vida
Asimismo, los pacientes pueden ver reducido el número de visitas presenciales, "ayudando a aligerar las listas de espera y resolviendo las dudas en el momento en que se presenten. Además, de acuerdo a mi experiencia, todos los pacientes han mejorado la hemoglobina glicosilada (examen de laboratorio que determina si el control de la diabetes realizado en los últimos tres meses es correcto)", afirma la Dra. Albiñana.
A través de la consulta online, el profesional sanitario puede modificar las dosis de insulina en función de la glucemia, la comida y el ejercicio realizado en un momento puntual, así como ajustar las dosis en niños de guardería que enferman con frecuencia, en los recién diagnosticados o resolver las dudas que puedan presentarse en casos de niños en plena pubertad.

Sobre emminens Healthcare Services
Emminens Healthcare Services es una empresa de Roche Diagnostics encargada de ofrecer servicios para mejorar la atención personalizada de enfermedades crónicas, con un enfoque especial en la diabetes. Pionera en desarrollo de soluciones Digital Health desde hace 10 años, tiene su I+D ubicado 100% en España y exporta sus soluciones a mercados extranjeros.

 

 

Publicado en Noticias

Introducción: La atresia de esófago (AE) comprende un grupo de malformaciones congénitas digestivas por un defecto en la continuidad del esófago. Supone una urgencia quirúrgica neonatal, y requiere un diagnóstico y un tratamiento inmediatos. La incidencia en las distintas series revisadas es de 1:2.500-3.500 recién nacidos.
Objetivos: Conocer la epidemiología, la clínica y la evolución de los pacientes con AE tratados en nuestro centro.
Pacientes y métodos: Estudio descriptivo y retrospectivo de pacientes ingresados por AE en un hospital terciario en los últimos 6 años.
Resultados: Se incluyeron 34 recién nacidos, 15 de los cuales nacieron intramuros (incidencia de 1:1.833); un 61,8% eran varones y un 38,2% mujeres (relación de 1,5:1); la media de la edad gestacional fue de 37,12 ± 2,6 semanas, y la media de peso de 2.516,56 ± 599 g; la edad materna media se situó en 32,76 ± 5,78 años; el 11,8% presentó diabetes gestacional y un 38,2% abortos previos. En las ecografías prenatales, el 47,1% presentó polihidramnios. La distribución por tipo de AE fue la siguiente: I (14,7%), III (82,4%) y IV (2,9%). El síntoma guía principal fue la hipersalivación (38,2%). Un 30% presentó complicaciones postoperatorias; el esofagograma postintervención fue normal en un 80% de los casos. Un 38,2% de los pacientes asoció otras malformaciones; el número medio de días que los pacientes permanecieron sometidos a ventilación asistida fue de 7,66 ± 6,34, y el promedio de días que recibieron nutrición parenteral de 11,27 ± 7. La tasa de fallecimientos fue del 11,8%.
Conclusiones: En nuestro medio encontramos una incidencia mayor que la documentada en la bibliografía, aunque una concordancia en la distribución según el tipo de atresia, el sexo y las malformaciones asociadas. También fueron mayores las tasas de diabetes gestacional y abortos previos en nuestra serie. La mortalidad dependió del peso del recién nacido y las malformaciones cardiacas asociadas; en nuestro estudio encontramos uno o ambos factores en los fallecimientos de nuestra serie.

Publicado en Originales

Objetivo: Describir el grado de control metabólico en jóvenes con diabetes mellitus tipo 1 (DM1) y analizar los factores que pueden influir en él.
Material y métodos: Se realizó un estudio descriptivo y observacional, con una recogida de datos retrospectiva, en el que se incluyó a pacientes con DM1 que acudieron a los campamentos de verano organizados por la Fundación Sociosanitaria de Castilla-La Mancha durante los años 2009 y 2010. Se determinó la hemoglobina glucosilada (HbA1c) en sangre capilar (método DCA 2000+). Se llevó a cabo un análisis estadístico mediante el programa SPSS.
Resultados: Se incluyeron en el estudio 85 pacientes, con una media edad de 13,5 años. El 100% de los pacientes recibía una pauta de insulinoterapia intensiva: infusión subcutánea continua de insulina (8,2%), insulina detemir (10,6%), insulina glargina (70,6%) e insulina NPH (neutral protamine Hagedorn) (10,6%). Se realizó una media de 5,4 autoanálisis diarios (rango: 3-12). El valor medio de HbA1c era del 7,6% (rango: 5,7-13,7), presentando el 33% una HbA1c ≤7%, el 32% una HbA1c >7% y ≤8%, y un 35% una HbA1c >8%. No se encontraron diferencias significativas en función de la consulta de procedencia ni de la pauta de insulina empleada, y se observaron valores de HbA1c significativamente menores en los pacientes con menos de 2 años de evolución.
Conclusiones: El factor que más influye en la HbA1c de los pacientes analizados es el tiempo de evolución de la enfermedad, sin diferencias significativas en función de la pauta de insulinoterapia.

Publicado en Originales

Introducción: Desde la infancia y la adolescencia pueden aparecer alteraciones en el metabolismo de los lípidos e hidratos de carbono junto con alteraciones en la nutrición, y servir como marcadores cuya identificación en etapas tempranas de la vida puede menguar el desarrollo de episodios patológicos (diabetes mellitus tipo 2, cardiopatías, nefropatías). Sonora (México) es uno de los Estados con mayor prevalencia nacional de obesidad en edades tempranas y de enfermedades crónico-degenerativas y sus complicaciones. Por tal motivo nos propusimos determinar el perfil metabólico y el estado de nutrición en adolescentes de 15-18 años de una comunidad de Sonora.
Pacientes y métodos: Estudio transversal analítico, de 56 adolescentes de 15-18 años de edad, en quienes se determinó el peso, la talla, el índice de masa corporal, la glucemia, el perfil lipídico, los valores de insulina y el índice de resistencia a la insulina (HOMA-IR), tomando como punto de corte 3,16 para considerar resistencia a la insulina (RI).
Resultados: De los 56 adolescentes, 25 (44,6%) eran de sexo masculino y 31 (55,4%) de sexo femenino. La prevalencia de sobrepeso-obesidad era del 32,1%. Un 17,9% presentaba RI, un 33,3% un índice cintura de cadera elevado, un 8,9% colesterol elevado, un 16,1% triglicéridos elevados, un 25% una disminución de HDL, un 12,3% insulina elevada y solamente el 1,6% glucosa elevada. El 44,4% de los pacientes con sobrepeso-obesidad presentó RI.
Conclusión: Uno de cada 4 adolescentes presenta, por lo menos, alguna alteración en el perfil metabólico, y 1 de cada 3 en el estado de nutrición.

Publicado en Nutrición infantil

Introducción: Las alteraciones en el metabolismo de lípidos e hidratos de carbono asociados a alteraciones en la nutrición pueden aparecer desde la infancia y la adolescencia, y servir como marcadores cuya identificación en etapas tempranas de la vida puede reducir el desarrollo de patologías (diabetes mellitus tipo 2, cardiopatías, nefropatías). Sonora (México) es uno de los estados con mayor prevalencia nacional de obesidad en edades tempranas, así como de enfermedades crónico-degenerativas y sus complicaciones. Por tal motivo, nos propusimos determinar el perfil metabólico y el estado nutricional en adolescentes de 15-18 años de edad de una comunidad de Sonora.

Pacientes y métodos: Estudio transversal analítico de 56 adolescentes de 15-18 años de edad, a quienes se les determinó el peso, la talla, el índice de masa corporal, la glucemia, el perfil lipídico, la insulina y el índice de resistencia a la insulina, tomando como punto de corte un valor de 3,16 para considerar la presencia de insulinorresistencia (IR).

Resultados: De los 56 adolescentes, 25 (44,6%) eran de sexo masculino y 31 (55,4%) femenino; la prevalencia de sobrepeso-obesidad fue del 32,1%, un 17,9% tenía IR, un 33,3% un índice cintura-cadera elevado, un 8,9% el colesterol elevado, un 16,1% triglicéridos, un 25% disminución de HDL, un 12,3% insulina elevada y solamente el 1,6% una glucosa elevada. El 44,4% de los pacientes con sobrepeso-obesidad presentó IR.

Conclusión: Uno de cada 4 adolescentes presenta, por lo menos, alguna alteración en el perfil metabólico, y 1 de cada 3 en el estado de nutrición.

Publicado en Nutrición infantil

La leche constituye un alimento básico en la alimentación humana, más allá del periodo de destete, al menos en la población de origen caucásico. En los últimos años han comenzado a circular, fundamentalmente a través de canales de información no profesionales, ideas sobre los perjuicios del consumo de la leche de vaca en la edad infantil. En la mayoría de ocasiones se trata de posturas apriorísticas con poco o ningún fundamento que las sustente. El papel del consumo de leche de vaca y la aparición de anemia ferropénica, la intolerancia a la lactosa y la alergia a las proteínas de leche de vaca constituyen algunas de las justificaciones que tradicionalmente se han utilizado para argumentar esa postura. A ellas se han unido más recientemente su influencia en la aparición del síndrome metabólico o de otras enfermedades no transmisibles o de origen autoinmune (como la diabetes mellitus tipo 1), pero también la relación con los trastornos del desarrollo, o como causa del aumento de mucosidad o de los problemas respiratorios de los niños. En estos artículos se repasan las debilidades y dudas, donde las hubiere, de cada uno de estos aspectos, para concluir con unas recomendaciones prácticas de consumo de leche en la etapa infantil.

Publicado en Nutrición infantil

La leche constituye un alimento básico en la alimentación humana, más allá del periodo de destete, al menos en la población de origen caucásico. En los últimos años han comenzado a circular, fundamentalmente a través de canales de información no profesionales, ideas sobre los perjuicios del consumo de la leche de vaca en la edad infantil. En la mayoría de ocasiones se trata de posturas apriorísticas con poco o ningún fundamento que las sustente. El papel del consumo de leche de vaca y la aparición de anemia ferropénica, la intolerancia a la lactosa y la alergia a las proteínas de leche de vaca constituyen algunas de las justificaciones que tradicionalmente se han utilizado para argumentar esa postura. A ellas se han unido más recientemente su influencia en la aparición del síndrome metabólico o de otras enfermedades no transmisibles o de origen autoinmune (como la diabetes mellitus tipo 1), pero también la relación con los trastornos del desarrollo, o como causa del aumento de mucosidad o de los problemas respiratorios de los niños. En estos artículos se repasan las debilidades y dudas, donde las hubiere, de cada uno de estos aspectos, para concluir con unas recomendaciones prácticas de consumo de leche en la etapa infantil.

Publicado en Nutrición infantil

El índice de masa corporal (IMC) varía considerablemente durante la infancia y la adolescencia según la edad y el sexo. El IMC es el parámetro que más frecuentemente se utiliza para predecir el exceso de grasa corporal porque se determina fácilmente y se correlaciona bien con la adiposidad. Recientemente, se han propuesto los puntos de corte internacionales de IMC (International Obesity Task Force) para la definición de sobrepeso y obesidad en niños y adolescentes, para cada edad y sexo. Además de con el exceso de grasa corporal, el IMC se correlaciona con varios componentes del síndrome metabólico: dislipemia, hipertensión, resistencia a la insulina/hiperinsulinismo e intolerancia a los carbohidratos/diabetes mellitus tipo 2. El IMC no es capaz de predecir con fiabilidad el porcentaje de masa grasa específicamente en un individuo, pero es un buen indicador indirecto de adiposidad. Por otro lado, pese a su aceptable sensibilidad y especificidad, puede clasificar como obesos o con sobrepeso a los individuos que no tengan realmente exceso de grasa corporal.

Publicado en Originales

Exponemos el caso de un recién nacido de 36 semanas de gestación y un peso al nacimiento de 1.680 g, que presenta a las 10 h de vida hiperglucemias de 500 mg, por lo que precisa tratamiento con insulina regular en perfusión continua. En su evolución se observa una cardiopatía, seudo-Fallot, consistente en una comunicación interauricular tipo ostium secundum, una comunicación interventricular perimembranosa amplia y una estenosis pulmonar severa, que tolera bien y se trata con furosemida y aporte oral de potasio. A los 30 días de vida se administra insulina en forma de bolos cada 6 h y en la actualidad recibe insulina NPH cada 12 h, con buenos controles glucémicos. Los valores plasmáticos de insulina y péptido C son bajos y la hemoglobina glucosilada a los 2 meses de vida es normal.

Publicado en Notas clínicas
Domingo, 07 Septiembre 2008 17:53

Manual práctico de nutrición en pediatría

Manual práctico de nutrición en pediatría

Coordinadores: M. Teresa Muñoz Calvo y Lucrecia Suárez Cortina
Sociedad de Pediatría de Madrid y Castilla-La Mancha y Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría.
Madrid: Ergón, 2007; 523 págs.

Manual práctico de nutrición en pediatría, o manual de nutrición práctica en pediatría, o manual de nutrición en pediatría práctica... Sea cual fuere tu nombre, ¡te estábamos esperando!

Hacía falta un manual así después de las interesantes experiencias que constituyeron los Tratados de nutrición en la infancia y en la adolescencia de los profesores A. Ballabriga y A. Carrascosa de 2006, ¡ya en su tercera edición!, o el Tratado de nutrición pediátrica, del profesor R. Tojo (2001) o incluso el amplio abordaje de los aspectos pediátricos en el excelente Tratado de nutrición del profesor Ángel Gil (2005).

Un libro de bolsillo, destinado tanto al pediatra de atención especializada como al de atención primaria. Y el desarrollo no podía ser más acertado: la mayoría de capítulos han sido elaborados de forma colaborativa por pediatras de ambos ámbitos de asistencia.

Las 523 páginas del libro están estructuradas en 30 capítulos y 7 anexos. Los primeros tres capítulos están dedicados a la valoración de los requerimientos nutricionales y del estado nutricional. Se sigue de un apartado amplio que abarca la nutrición en las distintas etapas de la infancia o en distintas situaciones no patológicas, como por ejemplo la alimentación del niño deportista o la alimentación en guarderías y colegios. Como una propuesta interesante, en un manual destinado a pediatras, se incluye un capítulo de aportes nutricionales en la mujer embarazada, entendiendo que la nutrición en el periodo fetal tiene repercusiones importantes en la vida del individuo.

Cinco capítulos se dedican a técnicas especiales de alimentación o a propiedades funcionales de los alimentos, incluyendo tanto aspectos de las técnicas de soporte nutricional como aspectos sobre los procesos tecnológicos de los alimentos o aditivos alimentarios. La parte más extensa de la obra se dedica al tratamiento nutricional en situaciones especiales: desnutrición, el niño que no come, enfermedades crónicas, déficit de vitaminas, patología digestiva, obesidad, diabetes mellitus, situaciones con riesgo cardiovascular o errores innatos del metabolismo. Un último capítulo sobre la educación nutricional pone al pediatra en el centro de las actividades de salud pública encaminadas a la mejora de la alimentación de nuestros niños y adolescentes. Se completa este volumen con 7 anexos con información relevante: tablas de percentiles, soluciones de rehidratación oral, fórmulas especiales, interacción de fármacos y alimentos o con la lactancia materna y una serie de consejos para los padres. Cada capítulo incluye una lista corta de bibliografía relevante, algunas de ellas comentadas.

Aunque la nutrición en la infancia y en la adolescencia constituyen una de las tareas primordiales de los pediatras, ha sido –y continúa siendo, en parte– una desconocida en la formación de posgrado. Manuales como el que ahora se publica pueden contribuir, por una parte, a concienciar a los pediatras más jóvenes del valor de la nutrición en la prevención y el tratamiento de las enfermedades y, por otra, a dar respuestas prácticas a los numerosos interrogantes que en la consulta diaria se nos plantean.

Publicado en Crítica de libros


Sr. Director:

La diabetes mellitus insulinodependiente (DMID) es la enfermedad crónica infantil y la endocrinopatía pediátrica más frecuente. Hay una gran variación mundial en su incidencia por razones aún desconocidas, aunque influyen factores geográficos, raciales, ambientales y de predisposición genética de las diversas poblaciones. La DMID, o tipo 1, se presenta en un 10-30% de los niños en forma de cetoacidosis diabética (CAD), con una mortalidad del 1-10%, y en los últimos años se ha observado un claro descenso de la CAD como forma de inicio1.

Tabla_1En el año 1994 publicamos en esta revista los datos de la incidencia de la DM tipo 1 en nuestra área en la población pediátrica de 0-14 años entre los años 1998 y 19922. En dicho trabajo aportamos la frecuencia de los diversos tipos de presentación diabética (cetoacidosis, hiperglucemia-cetosis e hiperglucemia). Desde entonces, han pasado 12 años, y con la misma metodología hemos observado, entre los años 1993 y 2004, un notable descenso en la CAD (–60,3%) y un correspondiente aumento de las formas más leves de presentación (tabla 1). En otras series españolas, la frecuencia de cetoacidosis como forma de presentación de la dibaetes es mayor (31,7% en Galicia y 24,9% en Málaga)3,4 que en la nuestra (16,7%).

Sin poder ofrecer una explicación exacta de esta notable reducción, creemos que, entre otros factores, pudo influir nuestra insistencia en el diagnóstico precoz mediante una tira reactiva de orina a todos los MIR de pediatría y de medicina de familia que han pasado por nuestro servicio. Con esta información no se debe demorar más tiempo la remisión al hospital de los casos con un cuadro clínico sugestivo de esta enfermedad.

El mejor estado en el que los niños han llegado a nuestro hospital ha evitado numerosos ingresos en la unidad de cuidados intensivos y ha reducido el sufrimiento de los pacientes, de sus familias y de los médicos responsables de su tratamiento.

 

Bibliografía

  1. Molina Font JA. Tratamiento de la cetoacidosis diabética. En: Pombo M, ed. Tratado de endocrinología pediátrica, 2.ª ed. Madrid: Ediciones Díaz de Santos, 1997; 1.101-1.111.
  2. Aleixandre FA. Incidencia de la diabetes mellitus tipo I en población infantil de 0 a 14 años (1988-1992). Acta Pediatr Esp. 1994; 52: 155-160.
  3. Cepedano Dans A, Barreiro Conde J, Pombo Arias M, y Grupo de Diabetes Infantil de Galicia. Incidencia y características clínicas al manifestarse la DMI en niños de Galicia (España, 2001-2002). An Esp Pediatr. 2005; 62: 123-127.
  4. López Siguero JP, Lora Espinosa A, Martínez MJ, Martínez Valverde A. Incidencia de DMID en niños (0-14 años) en Málaga, 1982-1988. An Esp Pediatr. 1992; 37: 485-488.
Publicado en Cartas al Director
Miércoles, 17 Enero 2007 11:00

Nutrición en la infancia y adolescencia



Nutrición en la infancia y adolescencia

Ballabriga A, Carrascosa A. 1.335 págs., 2 tomos. Madrid: Editorial Ergon, 2006.

Cada día es más importante la nutrición para la salud, tanto en el niño como en el adulto, no sólo en cuanto a la mortalidad, sino también en cuanto a la calidad de vida del ser humano. No en balde, la Organización Mundial de la Salud afirma, por ejemplo, que «La obesidad es el gigante dormido que ha empezado a despertarse».

Esta tercera edición (la primera apareció en 1998), dividida en 2 tomos, con 18 capítulos el primero y 22 el segundo, abarca todos los aspectos actuales de la nutrición en el niño, desde la nutrición fetal (retraso del crecimiento intrauterino) (capítulo 1) hasta la seguridad alimentaria (capítulo 39). El capítulo 40 se dedica a los patrones de crecimiento y a la composición corporal, con magníficas gráficas actuales para el control de un correcto desarrollo nutricional de los niños, desde el nacimiento hasta la pubertad.

Se acompaña de un excelente índice alfabético, y llama la atención toda la obra por su extensión bibliográfica, que hace casi imposible entender cómo se ha podido realizar, aunque, conociendo a los autores, eso es más probable.

No se elude ningún problema relacionado con el niño «normal», así como con la patología nutricional más actual: diabetes tipo 1 y nutrición, obesidad, diabetes tipo 2, síndrome metabólico, importancia de los elementos traza, bebidas en la infancia, para terminar con la patología de anorexia y bulimia nerviosa, desnutrición proteico-calórica, etc.

Creo que no se puede pedir a los autores que nos enseñen que los años no impiden la producción intelectual. Muchas gracias y enhorabuena, porque nos han dado una gran lección.

La presentación por la Editorial Ergon no tiene desperdicio, y los autores han conseguido una obra maestra.


Publicado en Crítica de libros

La obesidad es uno de los principales problemas de salud pública debido al rápido aumento de su prevalencia y a su alta comorbilidad con diversas enfermedades, como el síndrome metabólico, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares. Los cambios sociales asociados a una elevada ingesta de alimentos con alta carga energética y una baja actividad física han creado un entorno propenso a la obesidad en todo el mundo. En este contexto, la identificación de nuevos factores implicados en la regulación del balance energético es fundamental a fin de desarrollar estrategias de intervención más eficaces.

La microbiota intestinal se considera un nuevo factor implicado en la regulación del peso corporal y las enfermedades asociadas a la obesidad, dada su influencia en las funciones metabólicas e inmunológicas del hospedador. La microbiota intestinal y algunos probióticos también regulan las funciones inmunológicas del individuo, protegiéndolo frente a infecciones y procesos de inflamación crónica. En cambio, los desequilibrios en el ecosistema intestinal (disbiosis) y la endotoxemia pueden ser factores inflamatorios responsables del desarrollo de resistencia a la insulina y del aumento del peso corporal. En función de las relaciones establecidas entre la microbiota intestinal, el metabolismo y la inmunidad, el uso de estrategias dietéticas destinadas a modular la composición de la microbiota, basadas en probióticos y prebióticos, podría contribuir al control de los trastornos metabólicos de forma más eficaz.

Publicado en Nutrición infantil

El ganglioneuroma es un tumor poco frecuente, benigno, perteneciente al grupo de los tumores neuroblásticos periféricos, que aparece sobre todo en la infancia. Los tumores procedentes de la cresta neural abarcan un amplio espectro de neoplasias que incluyen formas benignas (ganglioneuroma) y formas malignas (neuroblastoma). El ganglioneuroma puede proceder de un neuroblastoma diferenciado o puede ser diagnosticado de forma primaria. Aunque la mayoría de los ganglioneuromas se descubren de forma casual, pueden originar manifestaciones clínicas por la compresión de estructuras vecinas o por su actividad metabólica intrínseca.

Presentamos un caso de ganglioneuroma retroperitoneal diagnosticado incidentalmente en una niña de 6 años de edad con sintomatología clásica de diabetes mellitus (poliuria, polidipsia y pérdida ponderal).

Publicado en Notas clínicas
Miércoles, 01 Septiembre 2010 09:36

Uña encarnada

La uña encarnada constituye una de las patologías más frecuentes de las uñas de los pies. Se han descrito diferentes agentes causales asociados, entre los que se incluyen un calzado inadecuado, un mal corte de la uña, las infecciones bacterianas o fúngicas subyacentes, los traumatismos o un carácter hereditario. El pico máximo de incidencia aparece durante la adolescencia y, aunque se trata de una patología benigna cuya principal sintomatología es el dolor, debe controlarse de manera estricta en pacientes de alto riesgo, como los diabéticos, y ante insuficiencia arterial, por el riesgo de complicaciones. En casos incipientes se puede intentar, como primera opción terapéutica, establecer medidas conservadoras en forma de baños con sal y colocando torundas de algodón entre la superficie cutánea y la uña afectada, pero en estadios más avanzados es de elección la cirugía.

Sr. Director:

La necrosis grasa subcutánea (NGS) del recién nacido es una paniculitis lobulillar transitoria1, poco frecuente en la infancia, de carácter autolimitado, que aparece en las primeras semanas de vida en neonatos a término y postérmino como consecuencia de situaciones de estrés en el periodo neonatal2. Es una entidad benigna, autorresolutiva en varias semanas, aunque puede ir asociada a complicaciones extracutáneas, como hipoglucemia, trombocitopenia, hipertrigliceridemia y, la más grave, hipercalcemia3,4, que obliga a establecer una estrecha vigilancia de estos pacientes durante 6 meses.

Se presenta el caso de una paciente con necrosis grasa del recién nacido e hipercalcemia secundaria grave. El objetivo de este artículo es comentar la clínica, el tratamiento y la evolución del cuadro.

Figura 1. Placa eritematoso-violácea con nódulos, que se extiende a las regiones dorsal y lumbar, y a la raíz de los miembros superiores e inferiores
Figura 1. Placa eritematoso-violácea con nódulos, que se extiende a las regiones dorsal y lumbar, y a la raíz de los miembros superiores e inferiores

Neonato de sexo femenino, nacido a término y con un peso adecuado para la edad gestacional, con antecedentes de gestación controlada sin incidencias, parto por cesárea por pérdida del bienestar fetal y líquido meconial intraparto, por lo que precisó ventilación con bolsa y mascarilla (puntuación del test de Apgar 5/9). Los resultados de la exploración al nacimiento estaban dentro de la normalidad, salvo un soplo sistólico II/VI, que posteriormente fue diagnosticado de estenosis pulmonar leve. A las 48 horas de vida presentó una llamativa lesión eritematosa en la espalda (angioma), que a los 4 días había evolucionado a una gran placa eritematoso-violácea con nódulos calientes y dolorosos, extendiéndose de forma significativa a las regiones dorsal y lumbar, y a la raíz de los miembros superiores e inferiores (figura 1), acompañada de un síndrome febril. Ante el aumento de reactantes de fase aguda (proteína C reactiva 10,29 mg/dL), se extrajo un hemocultivo y se pautó antibioterapia empírica con ampicilina y gentamicina intravenosa, aislándose en el cultivo Staphylococcus epidermidis. En la ecografía abdominal no se visualizaba el riñón derecho, por lo que se realizó una gammagrafía renal DMSA que confirmó la agenesia renal derecha. Pocas horas después presentó un episodio de hiponatremia (119 mEq/L), edemas, proteinuria, oliguria y hematuria microscópica, que se diagnosticó como necrosis tubular aguda.

Tras el diagnóstico clínico de NGS, el servicio de dermatología realizó una biopsia de las lesiones que confirmó el diagnóstico. El estudio histopatológico mostraba una paniculitis lobulillar con infiltrado inflamatorio granulomatoso y presencia de hendiduras en forma de aguja, birrefringentes con luz polarizada y de disposición radial en el citoplasma de los adipocitos y de las células gigantes multinucleadas. Durante su ingreso las lesiones cutáneas fueron reduciendo su tamaño e induración. A los 25 días de vida presentó hipercalcemia (valores de calcio de 13,48 mg/dL), pautándose tratamiento con sueroterapia al doble de las necesidades basales, furosemida y corticoterapia intravenosa, con lo que se normalizó la calcemia a las 24 horas. A pesar del tratamiento recibido, a las 72 horas apareció nuevamente un episodio de hipercalcemia, alcanzando cifras de calcio de 16,23 mg/dL, por lo que la paciente fue trasladada a la unidad pediátrica de cuidados intensivos para su monitorización. Ante la severidad del cuadro, se añadieron bisfosfonatos al tratamiento instaurado (de elección el pamidronato disódico), con lo que las cifras de calcio disminuyeron en 24 horas hasta valores normales. Se fueron reduciendo progresivamente las dosis de corticoides y furosemida. En los controles posteriores, las cifras de calcio en sangre se encontraban dentro del rango de la normalidad y la paciente permanecía asintomática, por lo que fue dada de alta con seguimiento en consultas externas, con control analítico semanal durante las primeras 6 semanas, y mensuales hasta 6 meses después de la resolución de las lesiones.

La NGS es una entidad infrecuente, relacionada con diferentes factores predisponentes5: maternos (diabetes gestacional, preeclampsia, uso de antagonistas del calcio, consumo de cocaína y tabaquismo...), complicaciones del parto (asfixia, aspiración de meconio, infecciones y traumatismo cutáneo) o factores neonatales6 (anemia, trombocitosis). Las lesiones típicas son placas eritematoso-violáceas con nódulos7, de consistencia dura y dolorosa. Debe hacerse el diagnóstico diferencial con distintas afecciones: escleredema neonatal, hemangioma, fibromatosis... A pesar de su carácter benigno y autorresolutivo, en ocasiones puede presentar complicaciones extracutáneas: trombocitopenia, hipoglucemia, hipertrigliceridemia e hipercalcemia (esta última infrecuente y de etiopatogenia desconocida), aunque la teoría más aceptada es la producción extrarrenal de 1,25 dihidroxivitamina D en los macrófagos del tejido granulomatoso. El tratamiento indicado ante una hipercalcemia8-10 es seguir una dieta baja en calcio, evitando la administración de vitamina D, y administrar hidratación intravenosa, acompañada de furosemida para forzar la calciuresis, y glucocorticoides, que interfieren en el metabolismo de la vitamina D y frenan la producción extrarrenal de 1,25 dihidroxivitamina D. En las hipercalcemias severas o persistentes puede ser útil administrar calcitonina y bisfosfonatos (de elección pamidronato). Debido a la gravedad de esta afección, aun encontrándose los pacientes asintomáticos, es necesario establecer una estrecha vigilancia hasta 6 meses después de la resolución de las lesiones.

 

Bibliografía

  1. Avayú H, Rodríguez C, Wortsman C, Corredoira S, Serman V, Strauch BG, et al. Necrosis grasa del recién nacido: a propósito de un caso. Rev Chil Pediatr. 2009; 80: 60-64.
  2. Grández N, Bravo F. Reporte de un caso de necrosis grasa subcutánea del recién nacido. Folia Dermatológica Peruana. 2004; 15: 2.
  3. Pardo R, Morán M, Álvarez CC, Solís G. Hipercalcemia mantenida secundaria a necrosis grasa subcutánea. Bol Pediatr. 2010; 50: 28-32.
  4. Karimi A, Sayyahfar S, Jadali F, Fahimzad A, Armin S, Ghorubi J, et al. Subcutaneous fat necrosis of the newborn complicated with hypercalcaemia. Pak J. Med Sci. 2008; 24: 178-180.
  5. Larralde M, Abad E, Corbella C, Ferrari CA, Plafnik R. Necrosis grasa subcutánea del recién nacido, comunicación de cinco casos. Dermatol Argent. 2009; 15: 200-204.
  6. Rivas AM, Vásquez LA, Molina V, Arredondo MI, Arroyave JE, Ruiz AC. Necrosis grasa del recién nacido asociada a anemia y trombocitopenia: reporte de un caso. Rev Asoc Col Dermatol. 2009; 17: 180-183.
  7. Tsuji T. Subcutaneous fat necrosis of the newborn: light and electron microscopio studies. Br J Dermatol. 1976; 95: 407-416.
  8. Alijaser M, Weinstein D. A 1-week-old newborn with hypercalcemia and palpable nodules: subcutaneous fat necrosis. CMAJ. 2008; 178: 1.653-1.654.
  9. Vijayakumar M, Prahlad N, Nammalwar BR, Shanmughasundharam R. Subcutaneous fat necrosis with hypercalcemia. Indian Pediatr. 2006; 43: 360-363.
  10. Dudink J, Walther FJ, Beekman RP. Subcutaneous fat necrosis of the newborn: hypercalcaemia with hepatic and atrial myocardial calcification. Arch Dis Child Fetal Neonatal. 2003; 88: 343F-345F.
Publicado en Cartas al Director
AÑO XVII ACTA PEDIÁTRICA ESPAÑOLA NÚM. 207
SUMARIO DEL NÚMERO DE MARZO DE 1960
FIGURAS DE LA PEDIATRÍA

El doctor Don Juan Luis Morales, de Sevilla

 

ARTÍCULOS ORIGINALES

Trabajos doctrinales y casos clínicos

Fibroelastosis endocárdica, por el profesor G. Arce y el doctor R.M. Calzada
Torsión recidivante del cordón espermático, por el doctor R.M. Calzada
Sobre un caso de diabetes insípida tratado con fenilbutazona, por el doctor M. Hernández Rodríguez

 

Publicado en Hace 50 años

Sr. Director:

Carta_web_tablaHemos leído con interés los artículos de Coronado Ferrer et al. sobre la Web 2.0, su aplicación en medicina y pediatría, y su actual transformación hacia la denominada «web semántica»1,2.

La Web 2.0 ha supuesto una mejora evolutiva sobre la Web 1.0, más que una corrección de los defectos previos. Los rasgos principales que definen este paso son, por un lado, la filosofía de brindar la posibilidad al usuario de ser creador de contenidos sin necesidad de conocimientos tecnológicos avanzados y, por otro, la concepción colaboracionista de su producción. En la Web 1.0 existía una comunicación unidireccional entre el emisor (webmaster) y el receptor (usuario de Internet), con una información que se presenta en forma de texto, con vínculos o sin ellos. En cambio, en la Web 2.0 la información fluye en todos los sentidos y utiliza diversos códigos y canales para su difusión3. La web semántica (llamada en algunos foros Web 3.0) supone otra vuelta de tuerca más, y se basa en añadir metadatos semánticos y ontológicos que describan el contenido, el significado y la relación entre los datos con el fin de que sea posible una evaluación automática por máquinas o agentes de software inteligente. En resumen, se trata de ampliar la interoperabilidad entre sistemas informáticos emulando el razonamiento humano. El papel de cada usuario y el dispositivo a través del cual se conecte en un futuro será el de un nodo humano en una red virtual, con la capacidad para comportarse y evolucionar como un superorganismo global4 (tabla 1).

De los efectos más relevantes surgidos de la naturaleza misma de la Web 2.0, destacan dos que están suponiendo un cambio en el paradigma de la información sanitaria. El primero es la desaparición de intermediarios entre la fuente de la información y el receptor, quien a su vez puede modificarla, actualizarla y aportar referencias a la misma para guiar a otros usuarios hacia una información perfeccionada. A este fenómeno emergente de la Web 2.0 se le ha dado el nombre de apomediación5. El otro es el fortalecimiento de la tendencia hacia la emancipación del paciente (patient empowerment)6.

Aunque existen múltiples publicaciones que informan de una influencia limitada de las aplicaciones de la Web 2.0 con objetivos sanitarios, recientemente se han presentado estudios en los que se encuentran beneficios en casos concretos tras la creación de plataformas de ámbito local de comunicación entre médicos y pacientes para abordar un problema clínico, y en cuyo desarrollo ha habido una participación activa por ambas partes. Uno de los casos más paradigmáticos lo comunica un grupo de trabajo sueco tras auditar el impacto de una serie de recursos en red como parte del cuidado de los pacientes pediátricos con diabetes mellitus tipo 17. Los autores reconocen que la evaluación se ha realizado principalmente sobre la opinión de los padres y los médicos, más que sobre la de los propios niños, y que la obtención de datos se ha realizado de una forma predominantemente cualitativa.

Dada la corta historia de trabajos consistentes al respecto, todavía está por dilucidar qué factores son los más determinantes en el éxito o el fracaso del uso de redes sociales para los asuntos médicos de ciertas colectividades. Ya se apunta como elementos positivos la simplificación de acceso a los entornos en línea y el compromiso de los profesionales de la salud para ejercer de elementos mediadores constantes en los servicios Web 2.0, difundiendo la información y actualizándola. Por ello, se recalca la necesidad de disponer de motivación suficiente, incentivos, educación y guías de optimización de estrategias para alcanzar objetivos sanitarios8,9.

Aunque por el momento este tipo de recursos sólo parecen ser útiles en algunas partes del mundo desarrollado, su importancia es tal que la Asamblea Mundial de la Salud, el órgano decisorio de la Organización Mundial de la Salud, aprobó en 2005 una resolución en la que se hace hincapié en la importancia de la eHealth, o «cibersalud». El texto urge a los Estados miembros a reforzar los servicios web sanitarios con la tecnología 2.0 o 3.0 para todos los sectores médicos y a crear planes estratégicos y de desarrollo a largo plazo, para alcanzar también a grupos sociales vulnerables con los servicios apropiados para sus necesidades10. No parece incoherente pensar que el grupo etario del que se encarga la pediatría también se incluye en el colectivo «vulnerable» o con necesidades especiales del que habla la resolución.

La familiarización de los pediatras con los recursos Web 2.0/3.0, y con la tecnología que los hace posible, podría ser muy útil en nuestro ámbito de trabajo, sin pretender con ello que sustituyan a las herramientas clásicas de la medicina11. No obstante, debemos estar alerta ante la sobredimensión del papel de la Red en el entorno sanitario, de modo que sirva de complemento al desempeño asistencial habitual, y seamos capaces de identificar los intereses que podrían tener terceros implicados en la difusión de su uso.

 

Bibliografía

  1. Coronado Ferrer S, Peset Mancebo F, Ferrer Sapena A, González de Dios J, Aleixandre-Benavent R. La Web 2.0 en medicina y pediatría. Acta Pediatr Esp. 2011; 69: 3-11.
  2. Coronado Ferrer S, Peset Mancebo F, Ferrer Sapena A, González de Dios J, Aleixandre-Benavent R. La Web 2.0 en medicina y pediatría (y II). Acta Pediatr Esp. 2011; 69: 79-87.
  3. Kamel Boulos MN, Wheeler S. The emerging Web 2.0 social software: an enabling suite of sociable technologies in health and health care education. Health Info Libr J. 2007; 24: 2-23.
  4. Berners-Lee T, Hendler J, Lassila O. The semantic web. A new form of web content that is meaningful to computers will unleash a revolution of new possibilities. Sci Am. 2001; 284: 34-43.
  5. Eysenbach G. Medicine 2.0: social networking, collaboration, participation, apomediation and openness. J Med Internet Res. 2008; 10: e22.
  6. McLean R, Richards BH, Wardma JI. The effect of Web 2.0 on the future of medical practice and education: Darwikinian evolution or folksonomic revolution? Med J Aust. 2007; 187: 174-177.
  7. Nordfeldt S, Hanberger L, Bertero C. Patient and parent views on a Web 2.0 Diabetes portal, the management tool, the generator, and the gatekeeper: qualitative study. J Med Internet Res. 2010; 12(2): e17.
  8. Nordqvist C, Hanberger L, Timpka T, Nordfeldt S. Health professionals' attitudes towards using a Web 2.0 portal for child and adolescent diabetes care: qualitative study. J Med Internet Res. 2009; 11: e12.
  9. Timpka T, Eriksson H, Ludvigsson J, Ekberg J, Nordfeldt S, Hanberger L. Web 2.0 systems supporting childhood chronic disease management: a pattern language representation of a general architecture. BMC Med Inform Decis Mak. 2008; 8: 54.
  10. World Health Organization Regional Office for Europe. 2005 May. World Health Assembly resolution on eHealth (WHA58.28) [acceso 13-08-2011]. Disponible en: http://apps.who.int/gb/ebwha/pdf_files/WHA58/WHA58_28-en.pdf
  11. Gené Badia J, Grau I, Sánchez E, Bernardo M. Klopi ha colgado un «post». Aten Primaria. 2008; 40: 385-386.
Publicado en Cartas al Director
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